Figurilla de cuadrilla en barro

Durante las tres centurias que siguieron a la conquista española, en los pueblos y barrios de la Cuenca de México, habitados por población originaria, se continuó con la producción de objetos de barro, tanto para el uso doméstico cotidiano (comales, ollas, cazuelas, platos, jarros) , como para usos ceremoniales religiosos (copaleros, candeleros y figuras antropomorfas y zoomorfas). Entre estos últimos, destacan las figuras “de cuadrilla”, por ser parte de un conjunto que conformaba una escena. Dichas esculturas se elaboraron con el material y la técnica prehispánica, pero con formas que respondían a la imaginería de la religión católica entonces introducida.

La presente figura fue donada al Museo Nacional de Antropología en 1999 por el Museo Rafael Coronel de Zacatecas, por conducto del museógrafo Sebastián Soto, quien afirmó que este tipo de figurillas servían, y siguen sirviendo, para efectuar ceremonias curativas en el área otomí del Estado de México. La certeza de esta información no está comprobada debido a que no procede de excavación, a pesar de ello, la escultura en sí misma es testimonio de la transición de la tradición alfarera popular, caracterizada generalmente por el uso de pasta rojo claro, moldes, palillos, esgrafiado y sellado.

Se trata de una figura masculina ataviada con una indumentaria que estuvo vigente al menos desde finales del siglo XVII y todo el siglo XVIII entre las personas de alto rango social; destacan la larga casaca de puños anchos y el sombrero adornado probablemente con plumas; lleva también el cabello largo y rizado. El caballo porta una montura con adornos y sobresale un escudo en el pecho en forma de sol.

En los inicios del Virreinato guardaban semejanza en la factura con los llamados ídolos elaborados en la época prehispánica y que se han encontrado en contextos rituales como ofrendas domésticas asociadas con la fertilidad. Por los cronistas se sabe que dichos ídolos se colgaban a los infantes por medio de cordeles. Más tarde, ya con la fisonomía europea incorporada, su primer uso fue en los nacimientos, escenarios utilizados por los frailes para propagar la fe católica.

En términos generales, las figuras virreinales que se conservan en los museos provienen de saqueos recuperados, por lo que se desconoce su contexto arqueológico, aunque se sabe que la mayoría de ellas provienen del centro de México: Tlatelolco, Teotihuacan y Sierra de las cruces en la Ciudad de México, entre otros lugares.

El hallazgo de abundantes figuras de cuadrilla en zonas residenciales populares y basureros de unidades domésticas nos hablan de un uso cotidiano y extendido en diversos lugares del centro de México. Su uso en los nacimientos no parece tener discusión pues representan vírgenes, ángeles, niños dios, diablos, soldados, frailes y animales domesticados, todos al modo español. Otras figuras, sin embargo, requieren de mayor información para ser explicadas.

En apoyo a la hipótesis del uso de pequeñas figuras de barro para ceremonias curativas, se puede argumentar que, por ejemplo, en Tlayacapan, Morelos esta práctica permanece viva en la actualidad, aunque en esa localidad se recurre a la representación de insectos ligados con la tierra. En cambio, la representación de un terrateniente, un funcionario civil o cualquier otro personaje de alto rango, elaborado por manos otomíes, representa problemas de interpretación. O bien, podrían tratarse de elementos para cuadrillas decorativas, hechas para verse sólo de frente, dado el acabado defectuoso que presenta en la parte posterior.

Mtra. Catalina Rodríguez Lazcano
Curadora- Investigadora Sala Puréecherio

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    Fragmentos de figuras del siglo XVI encontradas en excavaciones en Oaxtepec, Morelos; la ropa y los complementos (sombrero, cinto y espada) corresponden a la tradición hispana.
    Raúl Francisco González Quezada, Oaxtepec, 2016.
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    Las figuras de cuadrilla tienen formas humanas masculinas o femeninas, de animales (caballos, borregos, chivos y ganado mayor doméstico) o mixtas.
    Caballero 10-241011.2 Museo Nacional del Virreinato, INAH, 2018.
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    Las mujeres sentadas sobre caballos posiblemente representan a la Virgen María, portan indumentaria mediterránea y llevan al niño Jesús en brazos.
    Mujer a caballo 10-24101026.4 Museo Nacional del Virreinato, INAH, 2018.
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    Están elaboradas con moldes y terminadas con modelado y pastillaje sin policromía alguna.
    Músico 10-241031.5 Museo Nacional del Virreinato, INAH, 2018.
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    Atuendo similar al del personaje de nuestra pieza del mes.
    Músico 10-241057 Museo Nacional del Virreinato, INAH 2018.
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    En algún momento las cuadrillas dejaron de representar solamente escenas de nacimientos y las figuras cambiaron de indumentaria, optando por los atuendos de moda en la Nueva España durante los siglos XVII y XVIII.
    Cuadro de castas Subdirección de Etnografía MNA.

    Archivo Digital de las Colecciones del Museo Nacional de Antropología, INAH-Canon, 2018.
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    Dicha indumentaria constituía un bien preciado según los testamentos de la época y puede apreciarse en las figuras de barro del Museo del Virreinato y en las pinturas que representan a los diferentes grupos sociales, entonces llamados castas.
    Cuadro de castas Subdirección de Etnografía MNA.

    Archivo Digital de las Colecciones del Museo Nacional de Antropología, INAH-Canon, 2018.
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    En esta pieza del Museo del Virreinato, se puede apreciar un adorno en la cabeza del caballo y a lo largo de la cola; lleva también una insignia en forma de flor sobre el pecho. Su cuello está erguido, lo que eleva la estatura del caballo, y por consiguiente, de la persona que lo monta.
    Mujer a caballo 10-241012.3 Museo Nacional del Virreinato, INAH 2018.
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    Además de los jinetes, los caballos también solían estar engalanados y en posiciones altivas. Es posible que estas figuras no fueran parte de cuadrillas de nacimiento, sino de alguna otra temática popular en los últimos dos siglos del Virreinato.
    Archivo Digital de las Colecciones del Museo Nacional de Antropología, INAH-Canon, 2017.

Bibliografía:

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González Quezada, Raúl Francisco (2017)  “Hallazgos arqueológicos virreinales tempranos en Oaxtepec”, El tlacuache, suplemento cultural, Cuernavaca, Morelos, Delegación INAH Morelos, núm. 771, marzo 26 de 2017, pp. 1-4.

Granados Vázquez, Berenice y Santiago Cortés Hernández (2010) “Juego de aire: relatos, mitos e iconografía de un ritual curativo en Tlayacapan (Morelos, México), en Las caras del aire. Mitos, ritos e iconografía del aire en Tlayacapan, México, http://www.aire.culturaspopulares.org/estudio.php, consultado el 20 de diciembre de 2017.

Luján Muñoz, Luis (1988) “Notas sobre la arqueología histórica en Guatemala: estudio de unas figuras de cerámica de tradición popular”, Ensayos de alfarería prehispánica e histórica de Mesoamérica, Homenaje a Eduardo Noguera Auza, editado por Mari Carmen Serra Puche y Carlos Navarrete Cáceres, México, Universidad Nacional Autónoma de México, pp. 493-511.

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