Marcador de La Ventilla



La estela de La Ventilla fue localizada en 1963, en los terrenos de labranza del rancho del mismo nombre, al sureste de San Juan Teotihuacan en el Estado de México. En la actualidad a ese lugar se le conoce como el barrio residencial de La Ventilla, ubicado en el perímetro del sitio arqueológico de Teotihuacan.

En ese mismo año, por mediación del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, director de la obra del nuevo Museo Nacional de Antropología, el Consejo Ejecutivo para la Planeación e Instalación recibió la noticia del hallazgo de una escultura arqueológica en terrenos agrícolas del rancho La Ventilla. Por lo que una vez corroborada la información, los arqueólogos Ricardo de Robina, Román Piña Chan y el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez registraron las condiciones del hallazgo dentro de un contexto que había sido destruido. Sin embargo, al comprobar su autenticidad, la pieza fue adquirida de inmediato por el mencionado Consejo para incorporarla a las colecciones del museo.

A raíz del hallazgo, el arqueólogo Román Piña Chan fue el responsable de realizar nuevas escavaciones con el objetivo de aclarar la posición y relación de la estela respecto a estructuras arquitectónicas y al material cerámico del sitio, así como para establecer su posible cronología. A pesar de no haber sido observada la estela in situ, algunas versiones coinciden en que los cuatro segmentos que integran la estela no se encontraban articulados y fueron apareciendo entre dos pisos de estuco. Todo el conjunto se hallaba al pie de una escalinata de tres a cuatro peldaños al centro de un altar, flanqueado por habitaciones. A pesar de ello, la información sobre su contexto no pudo ser recuperada y la posibilidad de establecer un fechamiento se perdió.

La estela de La Ventilla es importante debido a su peculiar característica, ya que se trata de un objeto arqueológico de piedra volcánica desmontable, compuesto por cuatro elementos escultóricos superpuestos que embonan entre sí por medio de espigas y orificios, los cuales forman diferentes secciones y diámetros que unen cada una de las partes ajustando perfectamente a una con otra.

La sección basal cilíndrica es una columna provista de una espiga que servía para poder empotrarse sobre una base y soportar todo el conjunto. El segundo elemento es de forma tronco-cónica, grabado con relieves y entrelaces. La parte esferoidal o globular está profusamente labrada antecediendo a la cresta, y por último, el remate discoidal presenta un círculo calado de considerable grosor, integrado por dos volutas encontradas por sus puntas en sentido opuesto, generando un efecto visual de movimiento rotatorio dentro del que se aprecian relieves o crestas que se proyectan hacia la periferia del disco. La escultura tiene una gruesa capa de estuco aplicado con un recubrimiento bien conservado con vestigios de pintura roja.

Cabe destacar la probable función ceremonial de la estela de La Ventilla, como bien menciona Luis Aveleyra quien refiere a las pinturas murales del Tlalocan en Tepantitla, Teotihuacan, donde está representada una escena del juego de pelota.

Indudablemente, este monumento hubiera quedado descrito vagamente, como estela ceremonial, de no mediar la existencia de un documento pictórico…

En dicha pintura se distingue una estructura escalonada, donde aparece un personaje sentado presenciando el juego de varios individuos que portan bastones decorados para golpear la pelota. Delimitando ambos extremos del plano de la composición del juego, se observan simétricamente dos estelas horizontales, sobre pequeñas plataformas, apreciándose la semejanza de estas dos figuras con la estela de La Ventilla.

Actualmente, en el mismo mural se han reconocido otras escenas y se han identificado variantes en la manera de jugar. Este discurso ha llevado a sugerir que la estela de La Ventilla es un marcador de juego de pelota.

Cada elemento que integra este objeto escultórico se ha asociado con otros similares encontrados en la ciudad de Teotihuacan, varios de ellos desarticulados y sin contextos definidos. No obstante, en investigaciones recientes, gran cantidad de elementos  permiten su vinculación con el juego de pelota.

Desde el descubrimiento de esta estela, ha persistido la idea de que en Teotihuacan el juego de pelota se practicaba en espacios abiertos limitados en sus extremos por marcadores móviles ensamblables, los cuales podrían haber sido transportados e instalados donde fuera necesario. (Aveleyra, 1963).

Hasta hace poco no se tenía registro de estructuras arquitectónicas de juegos de pelota en Teotihuacan aunque los resultados de nuevos estudios realizados por el arqueólogo Sergio Gómez en el barrio de La Ventilla y en la Plaza de la Ciudadela, sugieren que el juego de pelota podría haberse practicado en plazas públicas.

El simbolismo del juego de pelota es muy amplio, resumiéndose en varias propuestas y teorías. Por ello, la estela o marcador de La Ventilla ha sido uno de los hallazgos más importantes, para establecer las pautas respecto a la historia e interpretación de esta práctica en Mesoamérica.


Arqlga. Gabriela Gutiérrez Toribio
Contenido Web del MNA

Perspectiva de la estela de La Ventilla en la Sala Teotihuacan del Museo Nacional de Antropología.

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    La estela de La Ventilla y sus relieves.
    Reprografía: Aveleyra Arroyo de Anda, Luis, “La Estela teotihuacana de La Ventilla” en Cuadernos del Museo Nacional de Antropología I, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México, 1963.  Dibujo: H. Sánchez Vera.
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    Estelas marcadoras de la escenificación del juego de pelota en los murales de Tepantitla.
    Aveleyra Arroyo de Anda, Luis, “La Estela teotihuacana de La Ventilla” en Cuadernos del Museo Nacional de Antropología I, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México, 1963. 
  • LV4
    Fragmento del mural de Tepantitla que representa a jugadores de pelota utilizando bastones para golpearla.
    Aveleyra Arroyo de Anda, Luis, “La Estela teotihuacana de La Ventilla” en Cuadernos del Museo Nacional de Antropología I, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México, 1963. 
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    Detalle de la composición de la escena del juego en el Tlalocan de Tepantitla, donde se observa claramente el marcador.
    Foto: Archivo Digital de las Colecciones del Museo Nacional de Antropología, INAH-Canon, 2017.

Bibliografía

Aveleyra Arroyo de Anda, Luis, “La Estela teotihuacana de La Ventilla” en Cuadernos del Museo Nacional de Antropología I, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México, 1963.

Gómez Chávez, Sergio y Gazzola, Julie, “Una posible cancha de juego de pelota en el área de La Ciudadela, Teotihuacan” en Anales de Antropología, Volumen 49-1, Instituto de Investigaciones Antropológicas, UNAM, México, 2015.

Uriarte, Teresa, “El juego de pelota en los murales de Tepantitla en La Pintura Mural Prehispánica en México, Teotihuacan I. Tomo II Estudios. Coord. Beatriz de la Fuente, Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM. México, 2006.