El Troje

El troje es la vivienda tradicional de los pueblos de la meseta purépecha. El portal está orientado al centro del solar, donde va acompañado de otras construcciones como la cocina, la letrina y un corral, así como de una zona de cultivo de autoconsumo familiar.

El Museo Nacional de Antropología tiene a su resguardo dos trojes: el que hoy se presenta como pieza del mes y otro de menores dimensiones ubicado dentro de la Sala Etnográfica Puréecherio. Ambos comparten la historia de haber sido adquiridos por un motivo meramente museográfico; sin embargo, con el paso del tiempo, se han convertido en un importante registro histórico arquitectónico de los purépechas.

Los trojes se edifican sobre nueve bases de madera o de piedra, permitiendo que exista una distancia entre el suelo y el piso de la vivienda. Se construyen con vigas largas de madera de pino, colocadas una sobre otra, embonando en las esquinas, dándole estabilidad a la construcción, posibilitando su desmonte y su traslado de un lugar a otro. Están compuestos por una sola habitación, el portal, el tapanco y el techo.

Son espacios familiares que se usan como dormitorio y para guardar bienes personales, y en los que se coloca el altar familiar. Los postes del portal y la puerta son finamente labrados, creando elegantes diseños.

Este troje se incorporó al museo probablemente en 1968 y se cree proviene de Cherán. Se dice que el troje se encontraba dentro de una de las propiedades que el general Lázaro Cárdenas del Río tenía en Michoacán y que decidió donarlo a esta institución (1). Sin embargo esta información no se ha podido confirmar ya que es muy poca la documentación existente sobre su adquisición, ingreso y posterior montaje.

En el interior presenta restos de pintura, que sugieren haber estado decorado con una cenefa en colores azul, blanco y rojo. Lamentablemente el uso, el pasar de los años y los cambios climáticos degradaron poco a poco dicha decoración, por lo que hoy en día es apenas visible.

La razón por la que es correcto hablar del troje y no de la troje, es porque éste es un ente masculino y la cocina un ente femenino. Se trata de una idea que da continuidad al pensamiento mesoamericano de dualidad que se refleja en la distribución misma del solar. En los predios era costumbre construir los trojes mirando hacia el oriente, lugar donde nace el Sol, asociado con la protección de la familia y su sustento; recordemos que en el tapanco se guarda el grano y todos los productos recogidos por el hombre en el campo. Cuando se terminaba la construcción de un troje, se colocaba en la parte superior una cruz vestida con ropa masculina.

Por otro lado, la cocina es el lugar de trabajo propio de las mujeres, donde pasan la mayor parte de su tiempo y no sólo para preparar los alimentos. Es un lugar de reunión, un espacio para tejer y realizar actividades propias de su género. Al igual que con el troje, al finalizar su edificación se coloca una cruz en el techo, pero vestida con un rebozo.

Cuando una nueva familia decidía construir su propio troje, se hacía partícipe a la familia consanguínea (hermanos, primos, tíos, etcétera), a la de afinidad (compadres, padrinos, etcétera) y amistades más cercanas. Al colocar la primera viga, en ella se tallaba el nombre del propietario junto a una inscripción religiosa, lo que creaba un fuerte vínculo entre la familia y el troje.

(1) Comunicación personal del museógrafo Mario Vázquez Ruvalcaba, 2011.

  • ET1
    En un principio el portal era el lugar para recibir visitas y tratar asuntos de importancia; también servían, únicamente, para el resguardo de los alimentos y como altar familiar. Sin embargo, con el paso del tiempo se transformaron en la habitación familiar.
    Fototeca de la Subdirección de Etnografía, Museo Nacional de Antropología, 1968.
  • ET2
    El tapanco es un espacio vacío entre la habitación y el techo, al cual se tiene acceso por la techumbre del portal. Es usado para almacenar la cosecha familiar que al encontrarse en la parte alta, se aísla de algunos insectos, animales de corral y otros de tipo silvestres.
    Fototeca de la Subdirección de Etnografía, Museo Nacional de Antropología, 1968.
  • ET3
    Instrumentos que se utilizan para la obtención de tejamanil.
    El techo está compuesto por una estructura a cuatro aguas recubierta con tejamanil, láminas delgadas de madera que se consiguen cortando por la línea natural cada tronco de madera.

    Archivo Digital de las Colecciones del Museo Nacional de Antropología, INAH-Canon, 2017.
  • ET4
    El tejamanil tiene la propiedad de ser impermeable y repelente a los insectos. Es un material duradero y hoy en día pocas personas conocen la técnica de fabricación, por lo cual es costoso y difícil de conseguir.
    Archivo Digital de las Colecciones del Museo Nacional de Antropología, INAH-Canon, 2017.
  • ET5
    Los postes del portal también fueron decorados minuciosamente, permitiéndonos apreciar la calidad artística de los carpinteros purépechas.
    Archivo Digital de las Colecciones del Museo Nacional de Antropología, INAH-Canon, 2017.
  • ET6
    El Sol y la Luna labradas en los trojes representan a la pareja fundadora de una nueva familia. Entre los antiguos tarascos y, actualmente, entre los purépechas, el astro se asocia con lo masculino, el día y la protección; la luna tiene una connotación femenina, representa la noche y la fertilidad.
    Archivo Digital de las Colecciones del Museo Nacional de Antropología, INAH-Canon, 2017.
  • ET7
    El pensamiento dual también está presente en la distribución misma del solar. La cocina es el lugar de trabajo de las mujeres; el troje se asocia a la protección de la familia.
    Archivo Digital de las Colecciones del Museo Nacional de Antropología, INAH-Canon, 2017.
  • ET8
    Cruz vestida que se coloca al terminar un techado. La ropa fue elaborada por Naná Beatriz Soto de Angahuan, Michoacán, y se colocó durante la reapertura del troje en el año 2013.
    Subdirección de Etnografía, Museo Nacional de Antropología, 2013.

La pieza del mes ha sido testigo y protagonista de varios episodios. Llegó como donación cuatro años después de la apertura del museo en 1968, las primeras fotografías del solar datan de esa época y pertenecen a la Fototeca de la Subdirección de Etnografía. En el interior del troje se exhibía un altar tradicional; la ambientación incluía la cocina, el horno, un tepari (canoa grande), una carreta, un taller y un establo donde vivía una vaca con su cría.

Durante el día la vaca se encontraba encerrada en su corral, pero en las noches paseaba por los jardines del museo. Su cuidador la ordeñaba y vendía la leche para comprar su pastura. Al parecer la vaca fue cambiada en varias ocasiones, era sustituida por su cría; se creía que se inseminaba, sin embargo la documentación indica que se traía un semental que la preñaba.

Al estar a la intemperie, el troje comenzó a presentar problemas de polilla, por lo que se le aplicó un tratamiento a la madera. No obstante, las cosas no salieron del todo bien y el 7 de septiembre de 1977 se produjo un incendio que terminó con el techo de la cocina y parte del troje; nueve meses después se colocó un nuevo techo a base de 3 mil piezas de tejamanil. En octubre de 1979 concluyó la restauración y el solar fue reabierto, a partir del incendio ya no albergó a las vacas.

  • ET2-1
    Disposición del altar familiar dentro del troje. En los altares se colocan las imágenes de los santos protectores de la familia.
    Fototeca de la Subdirección de Etnografía, Museo Nacional de Antropología, 1968.
  • ET2-2
    Primer montaje y ambientación del troje en el año de 1968, donde se aprecia la cocina, el taller y el tepari.
    Fototeca de la Subdirección de Etnografía, Museo Nacional de Antropología, 1968.
  • ET2-3
    Uno de los primeros dibujos arquitectónicos para la disposición del troje.
    Archivo de la Subdirección de Etnografía, Museo Nacional de Antropología, 1968.
  • ET2-4
    Horno y carreta que ambientaron el solar purépecha.
    Fototeca de la Subdirección de Etnografía, Museo Nacional de Antropología, 1968.
  • ET2-5
    En el Solar se encontraba un establo donde vivía una vaca junto a su cría.
    Fototeca de la Subdirección de Etnografía, Museo Nacional de Antropología, 1968.
  • ET2-6
    Por temporadas, un toro acompañaba a la vaca que vivía en el solar.
    Fototeca de la Subdirección de Etnografía, Museo Nacional de Antropología, 1968.
  • ET2-7
    El incendió se produjo durante la aplicación de químicos plaguicidas cuya función era evitar que las termitas infestarán  las construcciones del solar.
    Archivo Histórico del Museo Nacional de Antropología, 1977.
  • ET2-8
    Bomberos y trabajadores del museo intentando sofocar el incendio que terminó con el techo del troje y de la cocina del solar.
    Archivo Histórico del Museo Nacional de Antropología, 1977.
  • ET2-9
    Después del incendio, el troje tuvo que ser retechado con 3 mil piezas de tejamanil, aproximadamente.
    Archivo Histórico del Museo Nacional de Antropología, 1977.
  • ET2-10
    Trabajos preventivos de impermeabilización y plaguicidas aplicados al troje en el año 2013.
    Subdirección de Etnografía, Museo Nacional de Antropología, 2013.
  • ET2-11
    Se han llevado a cabo dos retechados del troje y la cocina, en los cuales han participado habitantes de las comunidades purépechas de Charapan (2000) y de Angahuan (en la foto, 2013).
    Subdirección de Etnografía, Museo Nacional de Antropología, 2013.

Durante la reestructuración del museo en 1999, la administración del INAH decidió desmontar el solar. Por ello quedó inconcluso ya que el investigador Roberto Cervantes Delgado inició una gestión para su protección y preservación. En el 2000 se descubrió un texto tallado en una de las vigas del interior que dice: “Todo el mes de marzo en q se puzo una cometa. Año de 1843. Año de 1844 en q se mudo este troge a 15 de enero” (sic.) y termina con una cruz. A partir de ese momento se supo que el troje databa por lo menos de la primera mitad del siglo XIX aunque aún se desconoce la fecha exacta de construcción y su procedencia.

Texto al exterior del troje.
Archivo Digital de las Colecciones del Museo Nacional de Antropología, INAH-Canon, 2017.



En el año 2013, la restauradora Claudia Blas Rojas encontró en el exterior del troje un segundo texto el cual dice: “… en q se qemo el templo de Tingambato (espacio largo) A 17 de mallo de 1844 la montanos…” (sic.).



Texto al interior del troje
Archivo Digital de las Colecciones del Museo Nacional de Antropología, INAH-Canon, 2017.


Desde el año 2000 a la fecha, las labores de restauración y mantenimiento no se han interrumpido, esto con el fin de proteger y preservar el troje, la cocina, el taller y el horno. El museo ha trabajado en conjunto con pobladores de diferentes comunidades de la meseta purépecha (de Charapan en el año 2000 y de Angahuan en 2013 y 2015). El tejamanil del techo se ha cambiado en dos ocasiones, se reforzó estructuralmente ya que presentaba una ligera inclinación, se le aplicó aceite impregnante que funciona como plaguicida y lo protege contra los daños de la intemperie. Este trabajo se ha hecho con el fin de que los visitantes pueden conocerlo en todo su esplendor.

La importancia de los trojes que resguarda el Museo radica en que hoy en día han caído en desuso por diferentes factores: falta de conocimiento y olvido de las técnicas tradicionales; el fuerte impacto ambiental que provoca la explotación de la materia prima para su construcción (deforestación y falta de reforestación); el apego a nuevos sistemas de construcción modernos causados por la globalización; el cambio de actividades económicas y la migración. Ambos trojes quedan como registro y evidencia de las técnicas de construcción tradicionales de los purépechas.

Etnohist. Eréndira Martínez Almonte

Mtra. Catalina Rodríguez Lazcano
Curadora- Investigadora Sala Puréecherio

Bibliografía:

Bontempo, Juan Fernando (1999), Elementos mudéjares en la arquitectura vernácula de Michoacán: El troje purépecha, Universidad Autónoma de Guadalajara, Universidad Pablo Olavide, México. Artículo digital, consultado el 7 de diciembre de 2017: https://www.upo.es/depa/webdhuma/areas/arte/actas/cisav05/co_18.pdf

Bedolla, J. (2005), La troje michoacana, una herencia constructiva purépecha, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. 2do Congreso Iberoamericano y X Jornada “Técnicas de Restauración y Conservación del Partrimonio”, Morelia, Michocán. https://digital.cic.gba.gob.ar/bitstream/handle/11746/1159/11746_1159.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Ettinger, Catherine R. (2010), La transformación de la vivienda vernácula en Michoacán. Materialidad, espacio y representación. Colegio de Michoacán. GOBIERNO DEL ESTADO DE MICHOACÁN, CONACYT. Morelia, Michoacán.

García, Carlos (2012), El troje purépecha. Asiento, granero y oratorio del grupo doméstico, Tsimárhu / Estudio de etnólogos, http://carlosgarciamoraetnologo.blogspot.mx/ Consultado el 1 de diciembre de 2017.

Rodríguez, Catalina, Problemas de curaduría en colecciones al aire libre. El caso del solar purépecha. Texto inédito.