Cuadro de estambre de Jesús González Eligio y Arca de Noé


La diosa Takutsi navegando en el mar bajo la lluvia

Este cuadro huichol muestra a la diosa Takutsi Nakawe, “Nuestra Abuela”, acompañada por una perrita, navegando en una lancha bajo la lluvia. En la parte inferior se aprecia una figura esqueletizada, tres hombres con cabeza de venado y una mujer; tanto ella como uno de los varones agitan una vara de muwieri que son objetos empleados por los mara’akate o chamanes.

 La pieza se elaboró con estambre multicolor pegado con cera de Campeche en una tabla de triplay, mide 60 x 60 cm y fue adquirido en Tepic, Nayarit, en 1998. La explicación que el artista escribió con lápiz al reverso de la tabla refiere a ritos de curación, la muerte y a la diosa Takutsi Nakawe, por lo que posiblemente se alude al mito huichol del diluvio.

A continuación el texto que el propio artista escribió al reverso de la obra:

“Bemos a la muerte y a los marakames que platican con el y también los curan y la mujer también cura. A la muerte le pone belas flechas muwieri, ya que no se alibio con yama si lo queman a la muerte. Y arriba vemos a la mujer anciana que es en huichol takutzi nakawe que va cruzando el mar ella y su perro y la calabasa y el elote y sus dioces lo miran y los benados lo esperan por lo lados por donde ba y por donde biene cuando cruso el mar y la mujer anciana fue en el dia de llubia." (Sic.)




Takutsi es la vieja diosa del mundo acuático que existió desde antes de la creación de la tierra y del sol, por eso se representa como una navegante del mar, bajo serpientes y gotas de lluvia, aunque podemos suponer que “dia de llubia” no quiere decir simplemente “día de lluvia”, sino también “diluvio”.

En la parte inferior del cuadro se aprecia una escena de curación donde destacan diálogos entre un grupo de mara’akate (chamanes) y la muerte, así como el uso de flechas o bastones rituales. En la explicación se menciona “una quema” que no se muestra en el cuadro, pero contrasta con la parte superior del mismo. Probablemente la curación ocurre bajo el mar, o tal vez en el país de los muertos porque arriba, en la superficie del mar, está Takutsi sentada en su lancha. Los pasajeros son casi los mismos que en los mitos huicholes del diluvio que se han documentado numerosas veces, pero Watakame, el primer hombre, notablemente está ausente.

El mito huichol sobre el diluvio siempre trata sobre Watakame, un hombre solitario que trabaja en el desmonte de su coamil (milpa). Cada mañana regresa a su terreno y se da cuenta que todos los árboles cortados el día anterior están de pie. Días después descubre a una señora vieja quien los coloca nuevamente con su bastón. La mujer resulta ser Takutsi anunciando la llegada de una "crecida" o “lavada del mundo”. Watakame construye una lancha o canoa, aunque en algunas versiones simplemente se habla de un tronco hueco con tapaderas, que Takutsi y él usan para salvarse del diluvio junto con una perrita negra, un pedazo de braza para hacer fuego y cinco mazorcas de maíz, que corresponden a las cinco variantes cultivadas por los huicholes.

Según algunas versiones del mito, primero viajan hacia el norte, donde Takutsi deja su bastón milagroso que se transforma en el cerro Hauramanaka, “el lugar de la madera flotante”, el cerro Gordo en el estado de Durango. Después viajan hacia el sur donde dejan la canoa que se convierte en la Laguna de Chapala, Tatei Xapawiyeme, “Nuestra Madre, la Higuera de Lluvia”. La perrita, quien también es un alter ego de Takutsi, se transforma en una mujer. Watakame se casa con ella y de esta unión descienden los huicholes.

En muchas culturas indígenas, el mundo no tiene un solo momento de origen, sino que pasa por ciclos de creación y destrucción. Esto se aprecia en fuentes arqueológicas como la Piedra del Sol, e históricas como en los Anales de Cuauhtitlan y el Popol Vuh, que sirven para entender como operaba esto entre los antiguos nahuas y mayas.

Las secuencias de catástrofes incluyen inundaciones, eclipses, erupciones volcánicas, huracanes y terremotos. Entre los coras y huicholes del Occidente de México el cataclismo más temido es el diluvio, aunque ocasionalmente también se habla de una gran conflagración por el fuego. El diluvio corresponde a la temporada de lluvias y el fuego se asocia a la quema de las milpas que se realiza antes de la siembra, durante la temporada de sequía.

Las historias del diluvio se relacionan con lo que podemos llamar una segunda creación del mundo. En la primera surgieron el sol, la luna, las estrellas, los animales y los principales rasgos del paisaje; durante la segunda se crearon la familia, la ranchería y el maíz.

Es notable una confluencia de las tradiciones amerindias y cristianas. En el mito del libro Génesis en la Biblia el diluvio se relaciona con el origen del vino, mientras que en el mito huichol se explica el origen del cultivo de la milpa. De cierta manera, el inicio de la temporada de lluvia anuncia la llegada de un nuevo diluvio, así que el solsticio de verano equivale a un ocaso del sol, donde “Nuestro Padre” muere devorado por la serpiente del mar y comienza el tikaripa (tiempo oscuro), la "media noche del año". Incluso se dice que el Sol se transforma en su némesis, la gran serpiente del mar. Así se restablece el dominio acuático de la vieja diosa Takutsi.

En la fiesta Namawita Neixa (ritual de la siembra), que se celebra preferentemente el día del solsticio de verano, aparece un danzante masculino que personifica a la diosa. Como es la deidad más antigua, viste una falda gris de estilo antiguo, tejida con lana de borrego; porta una máscara de madera con bigote y una peluca hecha con colas de ardilla. Su corona es de plumas negras de gallo y su collar de conchas y caracoles marinos. En ambas manos lleva bastones de otate y en la espalda carga a su hijo, un niño que personifica a Tatei Yurianaka, “la diosa Madre de la Tierra”. En la celebración, Takutsi hace muchas bromas, asusta a la gente y se ríe maliciosamente. Casi no existen registros fotográficos de esta fiesta porque se realiza de noche, al interior del gran templo tuki, donde raras veces se permite tomar fotografías.

El Arca de Noé

En otros rituales huicholes, la diosa Takutsi recibe ofrendas para pedirle que se abstenga de causar un nuevo diluvio. El conjunto de piezas que acompaña a la pieza del mes, es de carácter artesanal, fue elaborado con fines comerciales. Sin embargo es muy similar a los objetos que se fabrican para usarse como ofrendas. Con ellos se busca negociar con las deidades y evitar que provoquen desgracias, brinden la vida y la lluvia necesaria para el crecimiento de los cultivos.

Se trata de una miniaturización de personajes y objetos que aparecen en el mito huichol del diluvio antes mencionado. A bordo del Arca de Noé se encuentran Watakame con una flecha votiva, su perrita negra, una jícara ritual y cinco mazorcas de diferentes colores que corresponden a los tipos de maíz que siembran los huicholes.

Dr. Johannes Neurath
Curador -investigador MNA
Sala Gran Nayar

 

  • CE1
    Estatua de Takutsi Nakawe, “Nuestra Abuela”. Durante la fiesta Namawita Neixa, el danzante que la personifica porta un atuendo y parafernalia igual a la que usa la escultura.
    Reprografía Biblioteca Nacional de Antropología e Historia. Carl Lumholtz, “Symbolism of the Huichol Indian”, en Memoirs of the American Museum of Natural History, vol. III, Antropology II, Nueva York, 1990, pp. 44.
  • CE2
    Miniaturización del Arca de Noé
    Vitrina 12 “Canto a la lluvia”, Sala Gran Nayar

    Foto: Archivo Digital de las Colecciones del Museo Nacional de Antropología, INAH-Canon, 2017.
  • CE3
    Lancha de madera y remo
    Vitrina 12 “Canto a la lluvia”, Sala Gran Nayar

    Foto: Archivo Digital de las Colecciones del Museo Nacional de Antropología, INAH-Canon, 2017.
  • CE4
    Watakame, el primer hombre
    Vitrina 12 “Canto a la lluvia”, Sala Gran Nayar

    Foto: Archivo Digital de las Colecciones del Museo Nacional de Antropología, INAH-Canon, 2017.
  • CE5
    Perrita, alter ego de Takutsi
    Vitrina 12 “Canto a la lluvia”, Sala Gran Nayar

    Foto: Archivo Digital de las Colecciones del Museo Nacional de Antropología, INAH-Canon, 2017.
  • CE6
    Takutsi Nakawe, “Nuestra Abuela”
    Vitrina 12 “Canto a la lluvia”, Sala Gran Nayar

    Foto: Archivo Digital de las Colecciones del Museo Nacional de Antropología, INAH-Canon, 2017.

Bibliografía:

Carl Lumholtz, “Symbolism of the Huichol Indian”, en Memoirs of the American Museum of Natural History, vol. III, Anthropology II, Nueva York, 1990, pp. 44.

Konrad Theodor Preuss, “El mito del diluvio entre los coras y tribus emparentadas”, en Fiestas, literatura y magia en el Nayarit. Ensayos sobre coras, huicholes y mexicaneros, Centro Francés de Estudios Mesoamericanos y Centroamericanos, Instituto Nacional Indigenista (INI), México, 1998. (Existe una edición e-book).