La antigua vivienda chontal


Con la llegada del siglo XXI, y luego de ser utilizada por siglos, la vivienda chontal que el Museo Nacional de Antropología exhibe se convirtió en poco tiempo en un auténtico testimonio del pasado indígena maya, pues actualmente los miembros de este grupo la han abandonado casi en su totalidad, para adoptar nuevos estilos de construcción. Al final de los años ochenta, los chontales de Tabasco, también llamados yokot´an, empezaron a introducir cambios muy radicales en sus estilos de vida, los cuales incidieron notablemente tanto en su organización comunitaria, como en las formas de distribución del espacio, las actividades económicas y las concepciones sobre la vivienda, entre muchos otros efectos. De antiguos campesinos, pescadores, cazadores y comerciantes, los chontales transitaron hacia la venta de fuerza de trabajo, la profesionalización, el intercambio de bienes y servicios, y por supuesto, la migración.

La antigua vivienda chontal era una construcción que formaba parte de un sistema de producción anclado fuertemente en el espacio doméstico, en el que cada elemento jugaba un papel primordial. La mayoría de las comunidades se encontraba en la margen de los ríos y las lagunas, y numerosas casas contaban con acceso directo al medio acuícola. Era una cultura del agua.

Las viviendas formaban parte de amplios solares en los que se cultivaba una gran variedad de especies vegetales, frutos, plantas comestibles, hierbas medicinales, de las que se obtenían maderas, entre otras materias primas. También eran lugares de resguardo para los enseres de trabajo, sitios de esparcimiento, áreas para el desarrollo de huertos familiares y terrenos para la cría de animales menores (pavos, gallinas, pijijes, tortugas, etc.).

Dado que el acceso a las comunidades combinaba las vías terrestres con las fluviales, era común encontrar en los linderos del solar, uno o varios cayucos de madera esperando a los pescadores para la captura del camarón, pescado, tortuga, cangrejo u ostión, según fuera el sitio de residencia de los trabajadores, o para el traslado hacia sus milpas.

La casa era construida con techos de palma (guano largo y redondo), de dos aguas, y con varas de jahuacte que se obtenían en el entorno natural de las comunidades. Eran de forma rectangular y antiguamente carecían de ventanas. Contaban con un acceso principal al frente de la vivienda y con otro en la parte posterior, el cual conducía a un pequeño espacio cubierto con una enramada, bajo la que se preparaban los alimentos.

El interior de la casa era sumamente sencillo, generalmente incluía una estancia principal y, según los recursos familiares, uno o dos pequeños espacios adicionales que se utilizaban como dormitorios. La estancia era a la vez un ámbito de recepción, alimentación, trabajo, descanso y veneración religiosa. Ahí se ubicaba una mesa, una hamaca, un altar, un par de sillas y, por supuesto, los santos protectores de la casa. Era el sitio adecuado para tejer petates, recibir a los visitantes o efectuar ofrendas para los antepasados. Algunas contaban con un tapanco donde se almacenaban objetos o en el que se resguardaban los alimentos durante las inundaciones.

La edificación de la casa era un asunto que no sólo competía a la familia, sino que implicaba a un amplio sector de amigos y parientes, quienes siguiendo ciertas normas comunitarias de cooperación e intercambio se ofrecían a construir colectivamente la vivienda. Primero se levantaba una estructura de madera que prefiguraba la casa, y luego, sobre ella, se tejía la palma de guano para formar el techo, así como las paredes de jahuacte.

La casa chontal que hoy se muestra en la Sala Mayas de la planicie y las selvas, fue construida por un grupo de chontales de la municipalidad de Nacajuca, Tabasco, durante los trabajos de edificación del recinto entre 1963 y 1964. En dicho proceso no se utilizaron materiales industriales, sino que se respetaron las técnicas de fabricación locales y las materias primas que una vivienda de la época requería para su construcción. Los 56 objetos que incluye como menaje doméstico son parte de ese testimonio en el que el objeto y su entorno museográfico hoy nos revela una forma anterior de realidad.

 

Dr. Miguel Ángel Rubio Jiménez
Profesor-Investigador del MNA
Sala Mayas de la planicie y las selvas

 

Bibliografía:

Martínez Spinoso, Meztli Y.
Sala Pueblos Mayas de la Planicie y la Selva del Museo Nacional de Antropología. Estrategia de documentación para su valorización histórica, Tesis de Maestría, Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía, México, 2016.

Pérez González, Benjamín y Evangelina Arana de Swadesh
Kototla “Nuestra casa”, Folleto del Departamento de Etnografía, Museo Nacional de Antropología, México, 1986.

Rodríguez Lazcano, Catalina.
“Los mayas en las colecciones etnográficas del Museo Nacional de Antropología”, en Memorias del Segundo Coloquio Internacional de Mayistas, 17-21 de agosto, volumen II, Universidad Nacional Autónoma de México, Campeche, México, 1987. pp. 1001-1006.

Villa Rojas, Alfonso.
Los mayas de las tierras bajas, Consejo Nacional de Planeación del Museo Nacional de Antropología, INAH, CAPFCE, SEP, Museo Nacional de Antropología, México, septiembre, 1961. Ms.

  • AVC1
    En opinión de los lingüistas, Kototla (Nuestra casa), es el nombre que recibe la vivienda entre los chontales. 
    Fotografía: Fototeca Subdirección de Etnografía, Museo Nacional de Antropología, 2007
  • AVC2
    La vivienda chontal fue construida en 1963 para la inauguración del Museo Nacional de Antropología, y fue colocada desde entonces en la sala Pueblos mayas de la planicie y las selvas.
    Fotografía: Fototeca Subdirección de Etnografía, Museo Nacional de Antropología, 1963.
  • AVC3
    En la construcción de la vivienda participaron chontales del municipio de Nacajuca, Tabasco (uno de los principales espacios contemporáneos de reproducción del mundo yokot´an), los cuales reprodujeron en una escala menor todas las características de la vivienda indígena.
    Fotografía: Fototeca Subdirección de Etnografía, Museo Nacional de Antropología, 1963.
  • AVC4
    Entre 1999 y 2004 se rediseñó la museografía de la sala, modificándose parcialmente el contexto de representación de la vivienda.
    Fotografía: Archivo Digital MNA, 2017.
  • AVC5
    El diorama muestra objetos esenciales del solar y del menaje de la casa, algunos de los cuales han dejado de utilizarse en las nuevas viviendas chontales. Tal es el caso de los morteros para moler semillas, los bancos para sentarse o tejer artesanías, e incluso, los mismos cayucos de madera con los que los varones solían ir a pescar a los ríos y lagunas.
    Fotografía: Fototeca Subdirección de Etnografía, Museo Nacional de Antropología, 2007.
  • AVC6
    Uno de los espacios más importantes de la vivienda yokot´an es el del altar, en el que los chontales periódicamente realizan ceremonias de ofrecimiento de oblaciones para sus santos y sus muertos o antepasados.
    Fotografía: Fototeca Subdirección de Etnografía, Museo Nacional de Antropología.
     Lugar: Museo de Cultura Popular “Manuel Gil E. Hermida”, Villahermosa, Tabasco, 2007.
  • AVC7
    A mediados del siglo XX, la mayoría de las viviendas chontales eran de guano y jahuacte.
    Fotografía: Fototeca Subdirección de Etnografía, Museo Nacional de Antropología. 1987.
  • AVC8
    Humedad, calor intenso, vegetación abundante y una amplia variedad de fauna silvestre fueron elementos constantes en las comunidades chontales.
    Fotografía: Fototeca Subdirección de Etnografía, Museo Nacional de Antropología, 1970.
  • AVC9
    Durante siglos, la cultura chontal estuvo ligada al medio lacustre y fluvial. Era una cultura de pescadores, agricultores,  recolectores y comerciantes.
    Fotografía: Subdirección de Etnografía. Lugar: Nacajuca, Tabasco, 2007.
  • AVC10
    La vivienda solía contar con una enramada posterior, donde habitualmente se cocinaba, socializaba y comía.
    Fotografía: Subdirección de Etnografía. Lugar: Nacajuca, Tabasco, 2007.
  • AVC11
    Por la naturaleza de los materiales con los que se construía una vivienda (travesaños de diferentes variedades de árboles, palma y madera de jahuacte), ésta tenía que ser sustituida parcial o totalmente de manera periódica.
    Fotografía: David Trujillo. Lugar: Nacajuca, Tabasco, 2006.
  • AVC12
    Junto a las casas de guano y jahuacte, en las comunidades prevalecieron también aquéllas que fueron fabricadas con mampostería, travesaños de madera y techos construidos con teja criolla o francesa. Estas casas tenían proporciones mayores y contaban con una o dos habitaciones como dormitorios.
    Fotografía: Subdirección de Etnografía. Lugar: Nacajuca, Tabasco, 2007.
  • AVC13
    En las últimas décadas, la casa de mampostería sustituyó totalmente aquellas elaboradas con materiales naturales. Se instauró un concepto mucho más urbano en las comunidades y se incorporó una compleja estructura de bienes y servicios.
    Fotografía: Subdirección de Etnografía. Lugar: Nacajuca, Tabasco, 2007.