Cántaro o K’amúkua


Este objeto presta un doble servicio: resuelve una necesidad cotidiana y es un vehículo de transmisión de la tradición.

Se trata de un recipiente de barro con base ligeramente plana, cuerpo redondo, sin asas y cuello estrecho y alargado que facilita el transporte de líquidos sin derramarlos. Su uso fuera de la casa está restringido a las mujeres jóvenes solteras, quienes lo emplean para recoger agua en los manantiales y transportarla para usos domésticos.

Los términos con los que la lengua purépecha designa al cántaro son ma iurhítskiri= una "muchacha", kamúkua maríkueri= cántaro para señorita y kámúkua tsïtsíki úpharha= cántaro grande para señorita, los cuales denotan la asociación del utensilio con las jóvenes. Además, según el finado costumbrista Lorenzo Murguía, el cántaro "en su forma significa el seno de las iurhítskiricha, es decir, de las muchachas.

Las leyendas fundacionales de numerosos pueblos de la región hablan de manantiales descubiertos por doncellas gracias a la ayuda de algún pájaro, que les indica la ubicación de la fuente de agua; esto explica la presencia constante de las aves en la decoración de los cántaros.  

Mtra. Catalina Rodríguez 
Curadora- Investigadora MNA

 

Nombre: Cántaro  

Nombre nativo: K’amúkua

Grupo étnico: P’urhépecha/Purépecha

Lugar de creación: Patamban, Tangancícuaro,  Michoacán, México.

Material: Arcilla compuesta principalmente de sílice y aluminio. Para la decoración se emplea tierra blanca compuesta de los mismos elementos más hierro, magnesio y calcio. El color negro proviene del excremento de las hormigas arrieras.

Técnica: La manufactura de los cántaros en Patamban se lleva a cabo de forma artesanal, utilizando la técnica de moldeado y cocción.

El barro preparado se extiende sobre la parte interna de dos moldes para cántaro y estos se unen, frotando el interior con un trapo mojado para que desaparezcan las uniones. Posteriormente se dejan orear, se retiran los moldes, se alisan las superficies y se dejan secar para proceder a pintarlos con una capa de tierra roja. Cuando el tinte seca, se bruñen las piezas y se decoran con dibujos blancos y negros. Luego se  acomodan dentro de un horno sobre una cama de tepalcates.

Además de los moldes, los artesanos emplean bruñidores para pulir y pinceles y brochas para pintar, además de otros varios sencillos implementos como fibras de ixtle para cortar, olotes para alisar y uancípus o rodetes para apoyar los cántaros.

Tema/Iconografía: Las figuras que decoran los cántaros refieren al medio natural de la región: vegetación en guías, flores, hojas; animales como aves, conejos y rara vez perros, caballos; además de alusiones al agua; todo lo cual cobra sentido dentro de la cosmovisión purépecha cuando se compara con los mitos.  En el cántaro seleccionado se observan dos tipos de figuras: un par pájaros y dos figuras llamadas “frutas”, que podrían ser guajes, frutos también útiles para el transporte de agua.

Características distintivas: Desde su adquisición (ca. 1980) se colocó en la Sala de Indigenismo y posteriormente retirado cuando se montó en ese lugar la Sala Nahua en 1984, actualmente no está exhibido. 

Este objeto es parte de la Colección Purépecha de Acervo de Etnografía del MNA.

  • CK1
    Cántaro o K'amúkua.
    Fotografía: Archivo Digital MNA.
  • CK2
    Detalle 1.
    Fotografía: Archivo Digital MNA.
  • CK3
    Detalle 2.
    Fotografía: Archivo Digital MNA.
  • CK4
    Moldes para cántaro. En Patamban se elaboran variados de tipos de loza, todos ellos moldeados. Para los cántaros, y otros recipientes de formas similares, se utilizan dos moldes que las mujeres alfareras manejan con habilidad para producir unos ocho piezas diarias.
    Ilustración: Autor desconocido, 1949, Patamban, Michoacán, México.
    Fotografía: Tomada de Ricardo Pozas La alfarería de Patamban, Anales del Museo Nacional de México, Tomo III, 6ta. Época, Año 1949, Lugar Patamban, Michoacán, p. 127, f. 9. Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia.
  • CK5
    Bruñido de cántaro. Una vez moldeados y oreados, los cántaros son bruñidos, pintados de rojo con arcilla y vueltos a bruñir, a fin de dejarlos listos para la decoración. Como resultado del bruñido, la superficie queda tersa y brillante. La arcilla roja se conoce como charanda, nombre que también se aplica a la loza que recibe este acabado.
    Ilustración: Autor desconocido, 1949, Patamban, Michoacán, México.
    Fotografía: Tomada de Ricardo Pozas La alfarería de Patamban, Anales del Museo Nacional de México, Tomo III, 6ta. Época, Año 1949, Lugar Patamban, Michoacán, p. 134, f. 11. Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia.
  • CK6
    Cuatro motivos decorativos para cántaro. Para la decoración se utilizan pinceles de cola de ardilla de diferentes gruesos. Aquí se muestran cuatro motivos aplicados a la parte superior de los cántaros. Esta fase del trabajo es realizada principalmente por mujeres solteras o por los hombres, debido a que se requiere de una concentración que no pueden tener las madres de hijos pequeños o con múltiples ocupaciones en el hogar.
    Ilustración: Autor desconocido, 1949, Patamban, Michoacán, México.
    Fotografía: Tomada de Ricardo Pozas La alfarería de Patamban, Anales del Museo Nacional de México, Tomo III, 6ta. Época, Año 1949, Lugar Patamban, Michoacán, p. 135, f. 12-15. Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia.
  • CK7
    Cántaro con venado y corazón. Además de las aves, otros animales son representados en los cántaros, como el venado y el conejo. En esta ilustración, el conejo está dibujado dentro de un corazón unido a una corona de espinas, según la información recopilada por Ricardo Pozas. Para otras personas de la región purépecha la figura es una gota de agua.
    Ilustración: Autor desconocido, 1949, Patamban, Michoacán, México.
    Fotografía: Tomada de Ricardo Pozas La alfarería de Patamban, Anales del Museo Nacional de México, Tomo III, 6ta. Época, Año 1949, Lugar Patamban, Michoacán, p. 136, f. 16. Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia.
  • CK8
    Cántaro con pájaro. El diseño de las aves ha variado con el tiempo, además de ser el estilo personal de cada artesano. El dibujo aquí mostrado corresponde a la década de los cuarenta del siglo XX y presenta múltiples detalles en el cuerpo de las aves. En la década de los sesenta se utilizaron también pinturas industriales que no resistieron el paso del tiempo, por lo que cayeron en desuso.  En el cántaro seleccionado como tema del mes, la decoración de las aves es más simple en comparación a la aquí mostrada.
    Ilustración: Autor desconocido, 1949, Patamban, Michoacán, México.
    Fotografía: Tomada de Ricardo Pozas La alfarería de Patamban, Anales del Museo Nacional de México, Tomo III, 6ta. Época, Año 1949, Lugar Patamban, Michoacán, p. 136, f. 17. Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia.
  • CK9
    Cántaro con inscripciones y pájaro en corazón. Las inscripciones con nombres de mujeres y del pueblo de Patamban son frecuentes en los cántaros, como el que aquí se reproduce. Aparece nuevamente el corazón y dentro de él un pájaro rodeado de variados símbolos. 
    Ilustración: Autor desconocido, 1949, Patamban, Michoacán, México.
    Fotografía: Tomada de Ricardo Pozas La alfarería de Patamban, Anales del Museo Nacional de México, Tomo III, 6ta. Época, Año 1949, Lugar Patamban, Michoacán, p. 136, f. 19. Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia.
  • CK10
    Jóvenes mujeres decorando loza. La alfarería es un oficio en el que intervienen distintas personas, cada una con una especialización. Un taller puede emplear sólo mano de obra familiar o puede también acudir al trabajo asalariado para determinadas tareas. Las mujeres jóvenes se especializan en la decoración de las piezas, pero siguen los diseños que les indican los hombres y mujeres mayores.
    Fotografía: José Conchello, 2000, Patamban, Michoacán, México, Fototeca del Acervo de la Subdirección de Etnografia del MNA.
  • CK11
    Alfarero de Patamban. En los talleres familiares los hombres realizan las tareas más pesadas como extraer y acarrear el material y cuidar que el horno mantenga su temperatura; pero también realizan tareas delicadas como decorar. Hay artesanos que conocen todas las etapas e intervienen en ellas, como tatá Neftalí Ayungua, reconocido alfarero que ha ganado numerosos premios por sus innovaciones.
    Fotografía: José Conchello, 2000, Patamban, Michoacán, México, Fototeca del Acervo de la Subdirección de Etnografía del MNA.
  • CK12
    Horno para alfarería. El manejo del horno para la loza también requiere experiencia al momento de colocar la cama de tepalcates, distribuir el combustible, acomodar las piezas y mantener el fuego constante. Este horno circular fue fotografiado en el taller familiar de tatá Neftalí Ayungua y su esposa naná Anita. Esta familia colaboró con el MNA durante su reestructuración en 2000 preparando los arcos de miniaturas vidriadas de loza verde, localizados en la sala Puréecherio.
    Fotografía: José Conchello, 2000, Patamban, Michoacán, México, Fototeca del Acervo de la Subdirección de Etnografia del MNA.
  • CK13
    Horno a cielo abierto. Las alfareras de Zipiajo, otro pueblo alfarero purépecha, preparan una muestra museográfica de cómo se acomodan las ollas y el combustible para una cocción “a cielo abierto”. Lo hacen dentro de las instalaciones del Museo de Artes y Oficios de la ciudad de Pátzcuaro, Michoacán.
    Fotografía: Aida Castilleja, Centro INAH Michoacán, 2010, Pátzcuaro, Michoacán, México. Proyecto Nacional Etnografía de las regiones indígenas de México.
  • CK14
    Abuela y nieta alfareras. En el poblado de Cocucho, también de la región purépecha, se elaboran ollas y grandes tinajas conocidas como “cocuchas”. A diferencia de Patamban, toda la alfarería de este lugar es modelada. Los adultos permiten a los niños pequeños manipular el barro, para que se acostumbren a él y a su trabajo. Este fotografía fue realizada durante los trabajos preparatorios a la reestructuración del Museo de Artes y Oficios de Pátzcuaro.
    Fotografía: Antropólogo social Luis Martín Martínez, 2010, Cocucho, Michoacán, México.
  • CK15
    Sala Agricultura y cocina en el Museo de Artes y Oficios. El estado de Michoacán, y en particular la región purépecha, cuenta entre sus riquezas a la diversidad de técnicas y saberes para elaboración de menaje de cocina. En las fiestas y en la vida cotidiana están presentes los comales, las ollas, las cazuelas, los jarros y jarras, los platos y platones, las tinajas y la alfarería ceremonial (candeleros y sahumadores), sin faltar los cántaros, producidos en Patamban y Huáncito.
    Fotografía: Aida Castilleja, Centro INAH Michoacán, 2010, Pátzcuaro, Michoacán, México.
  • CK16
    Cántaro. En esta lámina aparecen cuatro recipientes al frente, de los cuales los dos de los extremos presentan formas similares a los cántaros actuales. De acuerdo con una interpretación, pudieron tener vino, ya que se trata de ofrendas para los dioses de la región de Michoacán, representados aquí con sus atavíos. Ignoramos si los cántaros tuvieron alguna decoración. Durante la Colonia en la fuentes históricas se siguió mencionando a Patamban como un lugar de producción de cántaros.
    Fotografía: Autor desconocido, siglo XVI, Patamban, Michoacán, México. Tomada Jerónimo Alcalá , Relación las cerimonias rictos población y gobernación los indios la provincia Mechuacan. Edición facsimilar, Madrid, H. Ayuntamiento Morelia/Editorial Testimonio/Dirección Patrimonio España, lám. XLII, f. 35v. Biblioteca Nacional de Antropología e Historia.