Tecomate


Del vocablo nahua xicalli (fruto del jícaro), las jícaras o tecomates son recipientes con un significado cosmológico ligado a algunos mitos que aluden a su característica natural: ser un fruto repleto de semillas. Por ende, las jícaras simbolizan la fase previa al nacimiento de la humanidad desde el interior de la tierra. Utilizada en el menaje diario de los hogares de varios pueblos indígenas, el aprovechamiento de la planta se centra en el epicarpio del fruto, con el que se elaboran objetos, como cucharas, sonajas, vasijas y otros más. Entre ellos destaca la habilidad aplicada a las jícaras pulidas terminadas en maque, finamente adornadas con motivos esgrafiados. Tanto para uso ritual como cotidiano, no puede pasar desapercibida la maestría con que los artesanos imprimen su toque personal a cada pieza. Asimismo, como muestra de la expresión cultural de los pueblos que usan este fruto y de la fragilidad de las prácticas tradicionales, el ejemplo que aquí se muestra fue rescatado de una zona de Jalisco en la que se perdió todo rastro de su elaboración y uso. Algunos aspectos de esta pieza nos recuerdan la jícaras esgrafiadas para beber pozol, usadas en el municipio de Jalpa de Méndez, Guerrero.


Dra. Lourdes Báez

Curadora- investigadora MNA.

 

Nombre: Tecomate

Grupo étnico: Macehualmej/ Nahua

Procedencia: Sayula, Jalisco, México.

Material: Calabazo o tecomate y plata.

Técnica: Pulido, recubierto de maque, rayado y esgrafiado.

Tema/Iconografía: Decorado con figuras zoomorfas, fitomorfas y arabescos.

Características distintivas: El anillo en la abertura y la cadena de plata, y las incripciones: Félix Agroz, gravada por Cecilio Vielma, Sayula, Marzo 30 de 1875, posiblemente la fecha en que fue elaborada.

Este objeto pertenece a la colección Nahua y se encuentra exhibido en la sala Los Nahuas de Etnografía del MNA. 

  • T1
    Tecomate.
    Fotografía: Archivo Digital MNA. 
  • T2
    Puesto de guajes y cajas laqueadas en Tepalcingo, Morelos.
    Fotografía: Fototeca de la Subdirección de Etnografía MNA. Carlos Sáenz, Tepalcingo, Morelos, México, 1963.
  • T3
    Puesto de guajes laqueados.
    Fotografía: Fototeca de la Subdirección de Etnografía MNA. Carlos Sáenz, Tepalcingo, Morelos, México, 1963.
  • T4
    Comerciante de objetos elaborados con guajes laqueados, y jícaras procedentes de Temalacatzingo, Guerrero.
    Fotografía: Fototeca de la Subdirección de Etnografía MNA. Carlos Sáenz, Tepalcingo, Morelos, México, 1963.
  • T5
    Puesto de guajes laqueados, la procedencia de las jícaras es de Temalacatzingo, Guerrero.
    Fotografía: Fototeca de la Subdirección de Etnografía MNA. Carlos Sáenz, Tepalcingo, Morelos, México, 1963.
  • T6
    Puesto de guajes laqueados, las jícaras son llevadas desde Temalacatzingo, Guerrero.
    Fotografía: Fototeca de la Subdirección de Etnografía MNA. Carlos Sáenz, Tepalcingo, Morelos, México, 1963.
  • T7
    Puesto de guajes laqueados y jícaras de Temalacatzingo, Guerrero.
    Fotografía: Fototeca de la Subdirección de Etnografía MNA. Carlos Sáenz, Tepalcingo, Morelos, México, 1963.
  • T8
    Vistiendo el cuerpo de la deidad ancestral para ritual. En la jícara se vierte un poco de agua y se introduce al zithamu, “nuestro venerable padre”,  deidad ancestral, representado por una piedra.
    Fotografía: Lourdes Báez, Santa Ana Hueytlalpan, Tulancingo, Hidalgo, México, 2011.
  • T9
    El bädi, adivino, baila con la jícara, una de sus herramientas de trabajo, para solicitar agua.
    Fotografía: Lourdes Báez, Santa Ana Hueytlalpan, Tulancingo, Hidalgo, México, 2011.
  • T10
    Uso ritual de una jícara; el bädi –el que sabe- se encuentra en estado de trance al ejecutar un baile llamado “Son de Costumbre”.
    Fotografía: Lourdes Báez, Santa Ana Hueytlalpan, Tulancingo, Hidalgo, México, 2011.