La transfiguración del Guerrero Muerto

 

La procesión que recorre el cuerpo de la vasija se desarrolla en el mundo de los muertos, donde los personajes caminan en parejas con los ojos vendados. La vasija, encontrada rota pero entera, quizá provenga de un ajuar funerario. Un hombre todo de blanco guía la ceremonia y es siempre el mismo. Se trataría de un sacerdote o de un guía divino. Los hombres de negro visten un singular faldellín vegetal y cargan un disco (tezcacuitlapilli) y un bulto sagrado formado por una cabeza humana con un enorme penacho. Se individualizan por su tocado. Como guerreros, alzan un lanzadardos y caminan entre restos humanos cercenados. Un lazo une a cada pareja y termina en animales quiméricos. La narración culmina en la base de la vasija: un personaje alado reúne elementos del hombre blanco y de los negros. Una banda de rayos rojos adentro de un círculo de ganchos (que evoca el agua) rodea al personaje y ubica la escena en el inframundo.

La obra, ejecutada con la delicada técnica poscocción del seudocloisonné, nos abre una ventana imponderable a la refinada sociedad guerrera que prevalecía en tierras michoacanas entre los siglos VIII y IX de nuestra era.

 

Dra. Marie Arethi Hers*
Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM

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    El relato del guerrero transfigurado se plasmó en una de las vasijas registradas en 1942 por el arqueólogo Eduardo Noguera en la loma de El Otero, localidad  de Jiquilpan en Michoacán.
    Imagen tomada de: Carot, Patricia. 2001 Le site de Loma Alta, Zacapu, Michoacan. BAR International Series 920, Paris Monographs in American Archaeology 9, Oxford.
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    Croquis de la zona arqueológica de Jiquilpan. Vista sur. A Edificio “A; B Patio superior; C Sistemas de muros; D Sistemas de muros.
    Reprografía tomada de: Noguera, Eduardo. 1944. "Exploraciones en Jiquilpan". Anales del Museo Michoacano, [segunda época], núm. 3: 37-56. 
  • TGM3
    La vasija cerámica recuperada de la loma de El Otero fue decorada con la técnica poscocción del seudocloisonné. Esta pieza fue hallada junto con otras piezas cerámicas en las laderas del cerro el Otero. La semejanza en su técnica a otras encontradas más al norte en Estanzuela, Totoate y Teúl llamaron tempranamente la atención pero demostraron también una mayor calidad en la manufactura de las de Jiquilpan.
    Alto: 33.2
    Ancho: 34 cm
    Diámetro:32.8 cm
    Esta pieza forma parte de la Colección Arqueológica de la Sala Culturas de Occidente del MNA. 

    Imágenes tomadas de: Ángel Aedo, Patricia Carot, Paulina Faba, Verónica Hernández y Marie-Areti Hers. 2013 Miradas renovadas al Occidente indígena de México. Universidad Nacional Autónoma de México/Instituto de Investigaciones Históricas/Instituto Nacional de Antropología e Historia/Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, México, p.415.
  • TGM4
    Según la autora estas obras evocan la transición en tiempos de cambios que fueron evidentes en las expresiones de arte y religión de estas comunidades, además de una movilización (migración) importante de población purépecha hacia el norte durante el Clásico tardío (600-900 d.C.). 
    Imágenes tomadas de: Ángel Aedo, Patricia Carot, Paulina Faba, Verónica Hernández y Marie-Areti Hers. 2013 Miradas renovadas al Occidente indígena de México, Universidad Nacional Autónoma de México/Instituto de Investigaciones Históricas/Instituto Nacional de Antropología e Historia/Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, México, p. 415.
  • TGM5
    El personaje de la base es reflejo de las permanencias de los símbolos acuáticos teotihuacanos (volutas) asociados al inframundo, el espacio profundo del dios de la lluvia. El personaje incorpora elementos de ambos personajes de la procesión (hombres blancos y negros), lo que atañe al paso de la vida terrenal del guerrero a una nueva condición divina en su muerte, vinculada a sus antepasados.
    Imágenes tomadas de: Ángel Aedo, Patricia Carot, Paulina Faba, Verónica Hernández y Marie-Areti Hers. 2013 Miradas renovadas al Occidente indígena de México, Universidad Nacional Autónoma de México/Instituto de Investigaciones Históricas/Instituto Nacional de Antropología e Historia/Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, México, p. 415.
  • TGM6
    La cerámica con la técnica poscocción del seudocloisonné fue el espacio material en donde la narrativa de estas culturas desarrolló un estilo que incorporó las procesiones de personajes ricamente ataviados y una parafernalia similar a la del altiplano; usó diversas perspectivas en los objetos retratados semejantes a los del centro de México, y se utilizaron bandas al estilo de cenefas de la pintura mural teotihuacana. En esta segunda vasija del Otero se resalta la presencia del hombre blanco, a diferencia de la primera narración complementaria de los personajes.
    Imágenes tomadas de: Ángel Aedo, Patricia Carot, Paulina Faba, Verónica Hernández y Marie-Areti Hers. 2013 Miradas renovadas al Occidente indígena de México, Universidad Nacional Autónoma de México/Instituto de Investigaciones Históricas/Instituto Nacional de Antropología e Historia/Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, México, p. 415.
  • TGM7
    Otra cerámica ritual  fue la de estilo Cherán, la cual precede el seudocloisonné expuesto en la vasija de El Otero. A pesar de que los dos estilos son poscocción usando pigmentos arcillosos no se presenta “cloisons” o paredes que definan el cloisonné en la técnica Chéran. Es destacable la continuidad iconográfica y la evolución de esta técnica.
    Procedencia: Loma Alta, Zacapu, Michoacán
    Cronología: Fase Loma Alta 3 (350-550 d.C.). 

    Imágenes tomadas de: Carot, Patricia.2013 La larga historia purépecha. En Ángel Aedo, Patricia Carot, Paulina Faba, Verónica Hernández y Marie-Areti Hers.Miradas renovadas al Occidente indígena de México, Universidad Nacional Autónoma de México/Instituto de Investigaciones Históricas/Instituto Nacional de Antropología e Historia/Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, México, p. 415.
  • TGM8
    Otros de los objetos encontrados en el área del Otero son los collares y sartales de concha y diversas piedras. Este sartal de 7 hilos con cuentas de caracol en forma de punzón; piezas en forma de cruz; una escultura en forma zoomorfa; placas de turquesa; cuentas pequeñas de piedra negra; cuentas pequeñas de concha y piedra verde; además de cuentas accesorias muestra el complejo oficio artesanal de la concha, su uso como bienes de status por parte de la comunidad prehispánica de Jiquilpan y su privilegiada posición geográfica en conexión con el Pacífico. 
    Fotografía: Archivo Digital MNA 
  • TGM9
    También fueron recuperados objetos de piedra verde como esta figurilla, estas suntuosas ofrendas funerarias nos remiten a la posición preponderante de esta comunidad a nivel regional.
    Reprografía tomada de: Noguera, Eduardo. 1944. "Exploraciones en Jiquilpan". Anales del Museo Michoacano, [segunda época], núm. 3: 37-56.
  • TGM10
    Entre las figurillas localizadas en estos hallazgos se encontró a este personaje femenino con pintura verde y blanca, parte de la esfera purépecha. 
    Periodo: Clásico Temprano
    Museo Regional de Jiquilpan

    Reprografía tomada de: Noguera, Eduardo. 1944  "Exploraciones en Jiquilpan". Anales del Museo Michoacano, [segunda época], núm. 3:37-56.