Xiuhmolpilli


El xiuhmolpilli era un manojo de varas amarradas en los extremos que simbolizaba un periodo de 52 años, el equivalente conceptual a nuestro siglo. En esta pieza hay tres glifos labrados en la superficie: al centro, el año “2 caña”, fecha en que terminaba el ciclo y se celebraba el ritual del Fuego Nuevo, y en los extremos los signos calendáricos “1 muerte” y “1 pedernal”, asociados con Tezcatlipoca y Huitzilopochtli.

La ceremonia del Fuego Nuevo era la más importante del ciclo ritual de los mexicas. Cada 52 años los habitantes de México-Tenochtitlan desechaban las imágenes de sus dioses y todos sus utensilios domésticos y apagaban los fuegos de los hogares y los templos. En esa ciudad, completamente a oscuras, los sacerdotes del fuego salían del Templo Mayor hacia Huixachtlan (cerro de la Estrella), y en la cumbre realizaban una ceremonia para encender un fuego nuevo. El ritual provocaba gran incertidumbre porque se creía que si el fuego nuevo no se encendía, el mundo se acabaría y las estrellas se convertirían en monstruos que devorarían a la humanidad.

Arqlga. Bertina Olmedo Vera
Curadora-Investigadora.

  • X1
    A la medianoche, el sacerdote principal hacía fuego sobre el pecho de un cautivo cuidadosamente elegido. Con la llama se encendía una gran hoguera, alimentada con atados de cañas, símbolos del ciclo de 52 años. Luego se encendían antorchas para repartir el fuego nuevo entre los templos y los hogares. Al mediodía siguiente se hacía una gran fiesta con la que se celebraba el inicio del nuevo ciclo.
    Reprografía tomada de: Batres, Leopoldo, "Exploraciones en las calles de las Escalerillas”, en Eduardo Matos Moctezuma (coord.), 1979 Trabajos arqueológicos en el centro de la ciudad de México, INAH, México, pp. 109-167.
  • X2
    Sacerdote del Fuego
    Las “auroras” eran los sacerdotes que encendían el Fuego Nuevo en el templo del cerro de la Estrella (Huixachtécatl). Decoraban su rostro con una máscara bucal de largos colmillos y cruces en forma de aspa rodeando los ojos; en la cabeza llevaban rosetones de papel. Los personajes así representados se han identificado con Tlahuizcalpantecuhtli, el dios del amanecer.
     Fotografía: Archivo Digital MNA
  • X3
    En el templo de la cumbre del cerro de la Estrella, cuatro sacerdotes del fuego encienden los atados de cañas en la hoguera sagrada del Fuego Nuevo.
    Por medio de esta importante ceremonia, llamada en náhuatl toximmolpilia, se renovaba el mundo y se reanudaba el pacto con los dioses, quienes permitían la existencia de la humanidad por otro ciclo de 52 años. 

    Reprografía tomada de: Códice Borbónico, lámina 34. Acervo de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia.
  • X4
    En el interior de este altar, decorado con cráneos y huesos cruzados, se encontraron cuchillos de piedra, adornos de concha y esculturas que representan manojos de varas (xiuhmolpilli) que fueron enterrados ritualmente. El acto de enterrar las esculturas simbolizaba el cierre de un ciclo de 52 años.
    Fotografía: Archivo Digital MNA
  • X5
    La bandera labrada junto al cartucho del año “1 caña” significa que la ceremonia del Fuego Nuevo se celebró en panquetzaliztli (“izamiento de banderas”), veintena dedicada al dios Huitzilopochtli. El momento exacto de encender el fuego era cuando las Pléyades pasaban por el cenit.
    Fotografía: Archivo Digital MNA
  • X6
    Esta atadura de años, mutilada y decorada posteriormente con flores, muestra el sincretismo de lo prehispánico y lo colonial.
    Fotografía: Archivo Digital MNA