Banda de textil

- Posclásico temprano (1100-1300 d.C.)

Los textiles de la Cueva de La Candelaria en la Sala Culturas del Norte
Museo Nacional de Antropología


Ficha Básica

Mtra. Maria del Carmen Lerma Gómez
Rest. L. Julieta Cabriada Martínez

La colección de la Sala Culturas del Norte alberga una vasta muestra de objetos producidos por los que algunos llaman “culturas menores”, término alejado de la realidad reflejada en los vestigios materiales. Que aquellas culturas no hayan edificado grandes ciudades no significa que no hayan tenido un amplio desarrollo cultural y tecnológico, del que los textiles de la cueva de La Candelaria son una prueba.

Foto 1. Fragmento de banda con decoración geométrica, proveniente de la Cueva de la Candelaria.


Algunos investigadores sitúan el surgimiento del textil en fechas anteriores a la cerámica (entre el Paleolítico y el Neolítico), lo que lo ubicaría como la más antigua de las tecnologías. De acuerdo con su desarrollo, los grupos humanos debieron proteger sus cuerpos de las adversidades climáticas, o debido a la escasez de pieles apareció el vestido.(1) No se puede dar una fecha exacta del surgimiento del textil porque al ser un material orgánico es difícil de conservar en condiciones adversas.

Sin embargo, la tecnología textil no se limitó a proveer abrigo; también se volvió transmisor de historias; así, se crearon patrones y diseños tan detallados y finos que hasta la fecha asombran a quienes los observan. Estudiar los textiles permite conocer un poco más de las civilizaciones que los crearon.


(1) María Teresa Pomar, “La indumentaria indígena”, en Arqueología Mexicana: Textiles del México de ayer y hoy, México, Ed. Raíces, Edición especial núm. 19, Julio 2005, pág. 32.



Foto 2. Banda con decoración de motivos geométricos.
Destaca el ejercicio de simetría empleado.

A partir del reconocimiento de los textiles como fuentes primarias de estudio, su conservación, sobre todo los de origen arqueológico, ha causado un gran interés no sólo por la belleza de los objetos rescatados sino por los obstáculos que hay que sortear para preservarlos y así garantizar la transmisión de su mensaje.

La cueva de La Candelaria se encuentra en el estado de Coahuila, en lo que hoy los investigadores denominan Oasisamérica. La cueva contiene el mayor acervo de vestigios de origen orgánico, entre los que se encuentra una rica colección de textiles; de ello se puede deducir que los creadores tenían un amplio conocimiento de materiales y técnicas de hilado, tejido y decoración. Su importancia no sólo radica en que se trata de objetos de gran valor estético, sino que se hallaron asociados a bultos mortuorios, por lo cual la cantidad de información que contienen no sólo es importante para los conservadores sino también para arqueólogos y antropólogos físicos, que se encargan de estudiar prácticas funerarias, temporalidades y usuarios primarios, en especial porque estos objetos provienen de una zona cultural de la que poco se sabe.



Foto 3. Banda con decoración geométrica y policroma.


Dentro de la sala se pueden observar sandalias, cestería, cordelería, fardos mortuorios y textiles, que son una pequeña muestra de la amplia colección que alberga la curaduría de las Culturas del Norte del Museo Nacional de Antropología.

Los procedimientos de conservación se basan en la mínima intervención para cada pieza, sobre todo para poder llevar a cabo el estudio de la tecnología del textil y comprender en la medida de lo posible su uso, origen y asociación cultural. Aunque cada pieza es única, dentro de la conservación y restauración se tienen parámetros internacionales establecidos para la selección de materiales que proveen la estabilidad al textil y retrasan su deterioro, como en el caso de las piezas que se observan en las vitrinas. Una de las funciones primordiales del museo es estudiar, comprender y transmitir el mensaje del textil, así como difundir las colecciones que forman parte del patrimonio nacional tangible. Aunque muchas veces son objetos aislados y otras forman parte de ofrendas o fardos mortuorios, todos permiten conocer la sociedad que los creó.

Los objetos exhibidos en las vitrinas de la sala fueron tratados cuidadosamente y colocados en montajes especiales para que el visitante aprecie y se maraville con la delicadeza de su forma, color y textura. Los cuidadosos montajes de exhibición que fueron realizados para cada objeto, sin alterarlo, proveen un soporte que no deteriora los objetos orgánicos y a la vez resalta la belleza de las piezas.



Foto 4. Fragmentos de bandas con decoración geométrica con bicromía.


Las fotografías que se presentan en este artículo pertenecen al Proyecto de Digitalización de las Colecciones Arqueológicas del Museo Nacional de Antropología (Conaculta-INAH-CANON). Agradecemos la colaboración de esas instituciones para ilustrarlo.

Bibliografía

Braniff, Cornejo, Beatriz
2001 La “Gran Chichimeca”. Arqueología Mexicana 51:40-45.

González Arratia, Leticia
1999 Museo Regional de la Laguna y la Cueva de la Candelaria, CONACULTA – INAH, México, 70 pp.

González Arratia, Leticia
2006 Las cuevas mortuorias de Coahuila. Arqueología Mexicana 80: 61-65.

González Arratia, Leticia
1998 La cueva de la Candelaria. Arqueología Mexicana 30:62-65.

Johnson, Irmgard
1997 Los textiles de la cueva de la Candelaria, Coahuila, México, Departamento de Monumentos Prehispánicos, Instituto Nacional de Antropología e Historia, N°51,Colección Científica- Arqueología.

Johhson, Irmgard
2005 El vestido prehispánico del México antiguo. Arqueología Mexicana 19:8-9.

Mastache, Guadalupe
2005. El tejido en el México Antiguo. Arqueología Mexicana 19:20-31.

Pomar, María Teresa
2005. La indumentaria indígena. Arqueología Mexicana 19: 32-39.

Romano Pacheco, Arturo
2005 Los restos óseos humanos de la cueva de La Candelaria, Coahuila. Craneología, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, Colección Científica, Serie Antropología Física.

Weighand C., Phil
2001 El Norte Mesoamericano. Arqueología Mexicana 51:34-39.