Mosaico en Plumaria


Michoacán, Tenochtitlan y Tlaxcala son lugares en los que se originó el trabajo de la plumaria durante la época prehispánica. La existencia de especialistas en ese arte en el reino de Michoacán se encuentra registrada en el documento conocido como Relación de Michoacán. De las obras elaboradas antes de la conquista hispana no quedan muestras, sin embargo es posible imaginar la destreza alcanzada por los artesanos al ver las obras coloniales y leer los relatos de cronistas y viajeros sobre los objetos “pintados” con plumas y sobre la habilidad de los artífices locales (uskwarecucha en purépecha).

Las obras se conservan en distintos países del mundo y en México permanecieron algunos ejemplares. Por ellos sabemos que durante el periodo colonial el trabajo de plumaria se orientó a la creación de objetos de culto religioso: mitras, casullas y mosaicos principalmente. Más tarde, consumada la independencia de la Nueva España, los motivos se ampliarían para tocar temas laicos y nacionalistas.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) resguarda once mosaicos correspondientes a estos periodos. Uno de ellos es el que representa a la Inmaculada Concepción, de autor anónimo y correspondiente a los últimos años del siglo XVIII o primeros del XIX.

Mtra. Catalina Rodríguez Lazcano
Curadora-investigadora Sala Puréecherio.


Información técnica:

Grupo étnico: Purépecha

Procedencia: Michoacán, probablemente Pátzcuaro

Materiales: Marco de madera. Mosaico de plumas de diferentes aves y cera.

Descripción: Figura de la Inmaculada Concepción realizada con técnicas de plumaria y pintura al óleo. La cara, las manos y los pies están hechos con óleo, la corona es dorada y el resto de la obra es aplicación de plumas recortadas y pegadas con cera de Campeche sobre una base. El mosaico está enmarcado con marco de madera taraceado y vidrio que protege la pieza.

Dimensiones: Largo: 19 cm Ancho: 12 cm

Características distintivas: Elaborada a fines del siglo XVIII o principios del XIX. Fue vendida por el coleccionista Víctor Fosado al Proyecto de Instalación del Museo Nacional de Antropología en 1963.

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    Predomina una imagen femenina de pie sobre un globo envuelto en una serpiente y una media luna; los pies, las manos y el rostro están pintados al óleo y la corona en dorado. El fondo que rodea la figura y su manto están realizados con plumas de colibrí; las nubes, el suelo, la vegetación, la aureola, la túnica y el resto de los detalles están hechos con plumas de aves no identificadas. 
  • MP2
    Detalle en el que se aprecian las distintas tonalidades de las plumas de colibrí, en verde y azul tornasolados; fueron muy bien aprovechadas por el artista para representar el cielo, la vegetación y el manto de la virgen. El mosaico se adquirió en 1963 y al año siguiente fue incorporado a la entonces llamada Sala Los tarascos en el nuevo Museo Nacional de Antropología, en donde actualmente se encuentra en exhibición. 
    Archivo Digital MNA
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    El empleo de pintura al óleo, lámina de oro y papel en los mosaicos de plumaria, e una de las características que se ha identificado para reconocer los trabajos elaborados a fines del siglo XVIII y principios del XX. Antes de este periodo, los mosaicos se manufacturaban enteramente con plumas.
    Archivo digital MNA
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    Lámina de la Relación de Michoacán marcada con el número 2 en el original. En ella se muestra parte los oficios que se desempeñaban en el servicio del cazonci o máximo gobernante. En uno de los grupos, localizado en la parte media a la izquierda de la lámina, uno de los personajes porta en la mano un manojo de plumas, distintivo de los vzqurecucha o plumajeros.
    Reprografía: Alcalá, Jerónimo de. 2001 Relaçión de las çerimonias y rrictos y poblaçión y gobernaçión de los yndios de la provinçia de Mechuacan hecha al Ylustrísimo señor don Antonio de Mendoça, virrey y governador desta Nueva España por su Magestad, etcétera.  (1540 ca.) Ed. facsimilar, Madrid, Patrimonio Nacional/H. Ayuntamiento de Morelia/Testimonio Compañía Editorial S.A., folio 5.
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    Conforme avanzó el siglo XIX, la plumaria se fue mezclando con otras técnicas, como es el caso de este mosaico, elaborado sobre la litografía Camino de Tacubaya a Chapultepec. Trajes de indios mexicanos,  de Casimiro Castro y J. Campillo, publicadas por Decaen en 1858. En los rostros y los detalles del Castillo de Chapultepec se conservó la litografía, pero el cielo se retocó con acuarela. Se desconoce el autor y fue donado al Museo Nacional de Antropología por Daniel C. Beker alrededor de 1970.
    Archivo Digital MNA
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    En el siglo XX renació el interés por volver a elaborar mosaicos a la manera antigua. Se estudiaron técnicas y materiales para emularlos, pero en la búsqueda se encontró que los materiales mismos han cambiado, algunas aves han desaparecido o están a punto de extinguirse o los adhesivos no se procesan igual. Aún así, los artistas plumajeros procuran conservar la técnica antigua, aún cuando no les haya llegado por tradición. Es el caso de la maestra Martha López Luna, quien en 2015 obtuvo un segundo lugar en el Concurso Nacional FONART con el mosaico Aves míticas.    
    Martha López Luna, Morelia, Michoacán, 2015.