Presentación / C. Rodríguez Lazcano



Mtra. Catalina Rodríguez Lazcano*
Subdirección de Etnografía
Museo Nacional de Antropología, INAH

La sala etnográfica dedicada a los purépechas en el Museo Nacional de Antropología cuenta con un anexo en los jardines exteriores al igual que varias de las salas arqueológicas. En éste se encuentra un solar que en la actualidad comprende una cocina, un taller, un horno de pan y un gran troje. En el pasado contuvo también un corral y menaje de trabajo como una canoa y una carreta.

El solar fue construido en fecha posterior a la inauguración del Museo, posiblemente en 1968 o 1969. La tradición oral cuenta que el troje se encontraba en una de las propiedades que el general Lázaro Cárdenas tenía en Michoacán, y que decidió donarlo a esta institución. El troje está hecho con largas vigas que testimonian el tamaño de los árboles que todavía en el siglo XIX poblaban la sierra. Es probable que para la reconstrucción completa del solar se haya elegido un sitio en el jardín que pudiera verse desde las ventanas de la sala entonces denominada Tarasca. Como no se trataba de cualquier donación, el proyecto de instalación del solar se hizo escrupulosamente, como lo atestigua una serie de fotografías de dibujos de esos años conservada en los archivos. En cinco de ellas aparecen evidencias de que un equipo compuesto al menos por un fotógrafo, un arquitecto dibujante y un antropólogo, viajó a la población de Cherán para hacer un levantamiento arquitectónico y etnográfico de la disposición de las construcciones y sus interiores. Se puso especial cuidado en el registro de la composición de la cocina y el altar doméstico, según se desprende de otro grupo de fotografías sin fechar pero que bien pueden asociarse a este acontecimiento. Como resultado de esta acuciosa investigación, se prepararon unos planos que sirvieron para realizar una recreación fidedigna de los solares purépechas (fotos 1 a 8 del carrusel).

El solar vivió su apogeo durante casi una década, pues gustaba a la gente por su ambientación. Uno de los elementos más recordados es la presencia en el corral de una vaca viva. Su cuidador la ordeñaba y vendía la leche para comprar pastura. No siempre fue la misma vaca, ya que se mandaba inseminar y las crías al crecer sustituían a la madre (fotos 9 a 11).

Por el hecho de encontrarse al aire libre, pronto se requirió intervenirla para controlar la polilla. El 7 de septiembre de 1977, quizá como parte de los preparativos para el aniversario del Museo, un grupo de trabajadores aplicaba un tratamiento a la madera cuando se produjo un incendio que destruyó el tejamanil de los techos (véase fotorreportaje). Nueve meses después se compró tejamanil, vigas y cintas para techar las construcciones durante los trabajos de restauración que supervisaba el Departamento de Restauración del Patrimonio Cultural del INAH, según consta en un documento. Un año más tarde, en septiembre y octubre de 1979, la misma dependencia supervisó los trabajos de restauración que llevaron a cabo trabajadores del propio Museo con base en las siguientes recomendaciones: aplicar paraloid B-72 al 5% en alcohol y 0.5% de lindano; aplicar con brocha y jeringa en las partes atacadas de polilla; mantener en la zona de trabajo cantidades inferiores a 2 litros; tener a la mano extintores; desconectar la energía eléctrica, y usar lámpara sorda de baterías. Cuando concluyó la restauración, el troje, la cocina y el taller volvieron a ambientarse museográficamente, pero las vacas no regresaron.

La falta de mantenimiento continuo afectó una vez más el menaje y las propias construcciones, por lo que alrededor de 1998 se decidió retirar todo el material etnográfico. A fines de 1999, durante los trabajos de reestructuración del Museo, se consideró remover el solar, plan que luego fue revertido para dar paso a un nuevo proyecto de restauración que iría de la mano con la renovación de la sala.

Retomando la práctica utilizada en el montaje de 1964 de invitar a pobladores originarios para construir las viviendas de las distintas regiones, en esta nueva ocasión se invitó a don Tomás Salvador y a los señores Ignacio Rosas Mercado, Jaime González Cardoso, Javier Rosas Zaragoza y Luis Montelongo Rosas, todos oriundos de Charapan, Michoacán. Desmontaron el troje pieza por pieza, lo volvieron a armar reforzándolo, pues había sufrido una inclinación, y lo techaron con tejamanil traído desde una de las pocas comunidades que todavía lo fabrican en la sierra purépecha. Restauraron el horno de pan y rehicieron la cocina, el taller, el cercado y el dintel, al final de lo cual se colocó una cruz “vestida”. La sala y el solar se reabrieron al público el 8 de diciembre de 2000. Durante los trabajos se identificó una leyenda en el interior de una de los grandes tablones del troje: “Todo el mes de marzo en q’ se puzo una cometa. Año de 18413 (sic). Año de 1844 en q’ se mudo este troge a 15 de enero”. La leyenda finaliza con el símbolo de una cruz. Se supo entonces que el troje databa por lo menos de la primera mitad del siglo XIX, aunque aún se desconoce la fecha de construcción y procedencia, pues no fue catalogada cuando se recibió en donación.

En el año 2013 el solar fue objeto de una nueva intervención que incluyó varias etapas. En la primera fase se repuso todo el tejamanil, pues el anterior se hallaba muy deteriorado e incluso se había caído en algunas partes, y se repusieron la mayor parte de las fajillas y algunos murillos. A todo ello se aplicó una capa de aceite impregnante como protección contra la intemperie y la polilla. La tarea se encomendó esta vez a los maestros trojeros de la población de Angahuan, Michoacán, Apolonio Bravo Lázaro, Juan Soto Soto, Antonio Rita Amado y Manuel Morales Rita. Ellos, junto con la restauradora Claudia Blas Rojas y el arquitecto Óscar Ibarra, tomaron las decisiones necesarias para concluir con éxito la etapa. Durante la supervisión de los avances la restauradora observó una nueva leyenda en uno de los muros exteriores: “… en q se qemo el templo de Tingambato (espacio largo) A 17 de mallo de 1844 la montanos…”. Se trata pues de un troje fuera de serie: construido en la primera mitad del siglo XIX siguiendo los cánones de este tipo de construcción en el piso, muros, tapanco y techo, con columnas, cornisa y puerta labradas; adicionalmente, su dueño original fue una especie de cronista que consignó en él eventos históricos, como el paso de un cometa y el incendio del templo de Tingambato, así como de la propia vida del troje; además, probablemente perteneció al general Lázaro Cárdenas y sobrevivió a un incendio, para llegar majestuoso hasta 2013.

La ocasión no era para menos y se decidió celebrar la reapertura del solar con una serie de actividades que abarcaron diversos aspectos de la cultura purépecha, mismos que son abordados en este número de la revista. La mañana del 10 de diciembre de 2013 inició con una charla sobre los juegos de palillos que el filósofo y arqueólogo Alejandro Olmos impartió a un público de escolares, mismos que después compartieron el juego con alumnos y alumnas purépechas de la Secundaria Técnica de Angahuan, invitados por el Museo para la ocasión. Otros hicieron una demostración del juego de pelota conocido como uárhukua y luego invitaron a jugar a otros escolares visitantes del Museo. Además, quisieron dichos alumnos y sus profesores mostrar su danza de kúrpites como agradecimiento a la invitación y ejecutaron parte de una larga coreografía. En el troje, el maestro obrajero Fidel Servín, de Santa Clara del Cobre, hizo una demostración del trabajo de tejido en un telar de pedal que se encuentra en el lugar y que él rehabilitó con antelación. Por su parte, un grupo de cocineras, también de Angahuan, preparó la comida y bebida que se sirvió: atoles negro y de tamarindo con charicorundas (o tamales de harina de trigo), churipo con corundas y pozole. Ellas mismas pusieron una muestra de los textiles que se elaboran con telar de cintura y bordados. La música que acompañó estuvo a cargo del grupo Santiago, de la misma población, que comanda el maestro José Perucho.

Se trató de un día de actividades diversas en el que el Museo pudo conjuntar en torno a una de sus piezas emblemáticas las tareas que tiene por misión: investigación, conservación, difusión y la vinculación con las comunidades portadoras de la cultura viva, razón de ser de la etnografía. Agradecemos a los autores su colaboración en este número dedicado a dicho evento.

Leer versión integral

  • PRP1
    Localización y vistas del pueblo de Cherán, donde probablemente se hizo la investigación, en 1968, para documentar la reconstrucción del solar purépecha. Archivo de la Subdirección de Etnografía, MNA.
  • PRP2
    Proyecto con la ubicación de las diferentes instalaciones que acompañarían el Troje donado por el General Lázaro Cárdenas. Archivo de la Subdirección de Etnografía, MNA.
  • PRP3
    Plano detallado del solar purépecha que muestra la ubicación del troje, cocina, taller, horno y otras construcciones que ya no existen, como un establo y un granero. Archivo de la Subdirección de Etnografía, MNA.
  • PRP4
    Detalles de construcción registrados durante el trabajo de campo para su reconstrucción en el solar purépecha. Archivo de la Subdirección de Etnografía, MNA.
  • PRP5
    Detalle de la cerca que bordea el solar y de un horno para pan; ambos elementos eran frecuentes en la mayor parte de las viviendas. Archivo de la Subdirección de Etnografía, MNA.
  • PRP6
    Interiores de la cocina y el troje, con el mobiliario y menaje propios. Archivo de la Subdirección de Etnografía, MNA.
  • PRP7
    Detalles del interior de la cocina, donde se destacan el fogón de tabiques elevado y la parangua compuesta de tres piedras sobre las que se colocan ollas para cocinar. Archivo de la Subdirección de Etnografía, MNA.
  • PRP8
    Recreación plástica del aspecto que debía presentar el solar una vez terminada su instalación en el Museo Nacional de Antropología. Dibujo realizado en 1968 por alguien llamado Meriño. Archivo de la Subdirección de Etnografía, MNA.
  • PRP9
    Vista del solar purépecha alrededor de 1969. A la derecha la cocina, al centro el troje y a la izquierda el taller. Bordea el solar una cerca de palos y piedras con su entrada techada con tejamanil, al igual que el resto de construcciones. Frente a la entrada se encontraba una canoa de las conocidas como tepari, por su gran tamaño. Archivo de la Subdirección de Etnografía, MNA.
  • PRP10
    Portal del troje con su escalera para subir al tapanco y un capisayo o capa de lluvia colgado en el muro. Se observa también a un lado de la puerta la cédula que por muchos años informó al público visitante sobre la construcción. Archivo de la Subdirección de Etnografía, MNA.
  • PRP11
    Establo ubicado a un costado de la cocina, construida con tablones ensamblados a manera de troje. En dicho establo se mantuvo una vaca con su cría, como recuerdan todos los que conocieron el Museo entre 1969 y 1977, cuando sufrió un incendio. Archivo de la Subdirección de Etnografía, MNA.
*Catalina Rodríguez Lazcano es etnóloga egresada de la Escuela Nacional de Antropología e Historia y maestra en antropología por la UNAM. Después de llevar a cabo investigaciones sobre antropología social e historia de México en diferentes regiones del país, en 1985 ingresó a la Subdirección de Etnografía del Museo Nacional de Antropología (MNA), haciéndose cargo de la curaduría de la sala etnográfica correspondiente a los mayas de tierras bajas. Como producto de sus investigaciones ha intervenido en varias exposiciones temporales y publicaciones sobre diversos temas como tecnología, vida cotidiana, agricultura, procesos rituales y ofrendas de ánimas. Entre 1998 y 2000 elaboró los guiones y supervisó la reestructuración de las salas permanentes Pueblos Indios, Mayas de la planicie y la selva, Mayas de las montañas y Puréecherio del Museo Nacional de Antropología. En 2010 formó parte del equipo académico de reestructuración del Museo de Artes e Industrias Populares de la ciudad de Pátzcuaro, Michoacán. El 2011 coordinó la curaduría de la exposición temporal Alas del mundo indígena en el MNA. Desde el año 2000 es curadora de la sala Puréecherio, siendo su tarea más reciente la participación en el proyecto de restauración del solar purépecha.