Pintura mural teotihuacana



La ciudad antigua de Teotihuacan fue una urbe de casi 25 kilómetros cuadrados de construcciones en piedra que incluyó dos mil conjuntos habitacionales, tales como Atetelco, Tetitla y Tepantitla que contenían pintura mural elaborada por los artistas teotihuacanos y que nos dan una idea del gran colorido que tenía esta ciudad en su momento de esplendor. En los registros pictóricos reflejaron su forma de ver el mundo, así como eventos históricos, políticos o militares que nos hablan de una forma de expresión colectiva que los investigadores modernos insisten en descifrar.

Una muestra representativa se encuentra en el Museo de Murales Teotihuacanos Beatriz de la Fuente al poniente de la Pirámide de la Luna, y algunas reproducciones y fragmentos originales se encuentran en la Sala de Teotihuacan del MNA.

Arqlga. Elba Estrada Hernández
Encargada de Museos y Servicios Educativos de la Zona de Monumentos Arqueológicos de Teotihuacan.

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    Vista aérea de la parte norte de la ciudad antigua de Teotihuacan. Al fondo se ve el Cerro Gordo como parte del paisaje ritual que reprodujeron los teotihuacanos en sus pirámides. 
    Fotografía: Carlos Estrada. 
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    En el extremo superior izquierdo, al poniente de la Pirámide de la Luna, se observa el Museo de Murales Teotihuacanos Beatriz de la Fuente, al que se puede acceder por un acceso especial ubicado adelante de la Puerta 3 de la zona arqueológica. El nombre del museo es en honor a la impulsora del estudio de la pintura mural mesoamericana. 
    Fotografía: Miguel Morales. 
  • PMT3
    El investigador Rubén Cabrera sugiere que el llamado "mural de los animales mitológicos" representa una escena de gran dinamismo y de profundo significado, ya que está relacionado con cambios sociopolíticos de linajes que gobernaron la gran ciudad. Está ubicado al poniente de la Calzada de los Muertos, en la esquina que cierra con la Plaza de la Luna, aunque no está abierto al público. 
    Fotografía: Jenny Bojorgez. 
  • PMT4
    Detalle del mural de "los animales mitológicos" donde se ve la cabeza de un híbrido (izq.) emergiendo de la onda de agua y enfrentándose a un animal cuadrúpedo (der.) que muestra sus dientes y garras como en plan de ataque. 
    Fotografía: Miguel Morales. 
  • PMT5
    En otro detalle, un cuadrúpedo (jaguar) vierte un chorro de agua hacia un híbrido (serpiente emplumada) que se mueve entre dos ondas de agua. Se puede interpretar como la destitución del linaje serpiente, para dar paso a un linaje gobernante diferente, que podría ser el jaguar. 
    Fotografía: Miguel Morales. 
  • PMT6
    La flecha apunta al Patio Blanco ubicado en el conjunto habitacional de Atetelco que se encuentra localizado al poniente de la Calzada de los Muertos. Es una de las secciones que se han podido proteger e integrar a la zona arqueológica a pesar del crecimiento urbano. Se encuentra en el actual Barrio de Purificación del municipio de Teotihuacán. 
    Imagen tomada de:  http://latinamericanstudies.org/teotihuacan/atetelco.gif
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    Pórtico del Patio Blanco de Atetelco. Esta estructura arquitectónica fue explorada y reconstruida por los arqueólogos Pedro Armillas (1945-47) y Carlos Margain (1950). 
    Fotografía: Miguel Morales. 
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    En segundo plano se encuentra una reconstrucción del Pórtico sur del Patio Blanco de Atetelco en el MNA. Al frente está Huehuetéotl. 
    Fotografía: Archivo Digital MNA.
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    El talud (la parte baja inclinada) de los muros que flanquean la puerta de acceso a un cuarto del Pórtico sur del Patio Blanco de Atetelco está decorado con imágenes de coyotes en procesión. Ellos portan un tocado netamente teotihuacano y un círculo en el abdomen que representa un escucho o chimalli. En los años sesenta del siglo XX se llevaron a cabo trabajos de restitución de fragmentos originales por el señor Santos Villasánchez, basado en un dibujo reconstructivo de Agustín Villagra Caleti. 
    Fotografía: Miguel Morales. 
  • PMT10
    En el muro se representa a personajes caninos con vestimenta guerrera que se repiten en el sistema de retícula cuadrangular. En cada esquina, se asoma la cabeza de un perro que emerge de un círculo. Por los elementos que porta el personaje, se considera que el cánido era un símbolo de guerra, sacrificios y creación. 
    Imagen tomada de: http://atetelco.blogspot.mx
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    Vista isométrica del conjunto residencial de Tepantitla en Teotihuacan. El cuadro rojo indica la ubicación de los siguientes dos murales, cuyas reproducciones se exhiben en el MNA. 
    Reprografía tomada de: Fuente, Beatriz de la. 1995. La pintura mural prehispánica en México. Vol. 1, tomo 1, IIE, UNAM, México, p. 139. 
  • PMT12
    Mural ubicado en el conjunto habitacional de Tepantitla en Teotihuacan. Interpretaciones tempranas hacen alusión al Tlalocan, el dominio de Tláloc, tierra de la abundancia y las delicias. Está enmarcado por una cenefa acuática, y se dice que a este lugar van aquellos que mueren fulminados por el rayo o por ahogamiento, aquellos enfermos de hidropesía o de lepra, así como los bubosos. Sin embargo, nuevas interpretaciones nos hablan de una representación de actividades de la vida cotidiana de los antiguos teotihuacanos. 
    Fotografía de la autora. Dibujo reconstructivo de Chappi Angulo que se puede encontrar en el Museo de Murales Teotihuacanos Beatriz de la Fuente.
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    Esta sección del mural de Tepantitla muestra a dos sacerdotes lujosamente ataviados en actitud oferente hacia la deidad de la fertilidad. La diosa se encuentra sobre un cerro que emerge de un plano terrestre, y de ella brota un árbol floreado en forma de malinalli (torcido). 
    Fotografía: Archivo Digital MNA