El carnaval otomí, la fiesta de los ancestros y de la tierra



El carnaval es una antigua celebración lúdica que hoy se realiza en muchos lugares del mundo y está asociada al calendario litúrgico católico. En las poblaciones indígenas de México se instauró con el proceso de la evangelización, y se integró rápidamente a los sistemas festivos, y por sus características de algarabía posibilitó la inclusión de las creencias y las prácticas religiosas populares de las antiguas cosmovisiones mesoamericanas.

En el oriente de México, frente a la costa del Golfo y en el territorio cultural de La Huasteca, se encuentra uno de los núcleos de población otomí que ha integrado el carnaval al calendario ritual, vinculado con el ciclo agrícola. Sus creencias y prácticas religiosas se centran en el culto a los seres sagrados de la tierra y del mundo subterráneo, ámbitos del universo donde actúan los “aires malignos” y el Señor del Inframundo Tzithú o Damanztó (el devorador de los humanos), al que es equiparado y representado con el Diablo de la tradición judeocristiana.

En el complejo festivo del carnaval se venera al Diablo y a los espíritus de los aires malignos, con el fin de contrarrestar el mal y encausar sus acciones hacia el equilibrio del universo que posibilita los beneficios para la salud, la actividad agraria, la seguridad social y la prosperidad económica. Se les conmemora con una ofrenda consistente en alimentos, bebidas, copal, velas, flores y principalmente con música y danzas. Las plegarias y oraciones son indispensables para la comunicación con estas entidades sagradas de carácter ambivalente, pues tienen la posibilidad de actuar entre el bien y el mal: dan beneficios y los quitan, protegen y dañan; lo conveniente es calmar su ira y mantenerlos contentos para obtener su tutela.

Mtro. Arturo Gómez
Curador- Investigador Sala de Otopames, MNA


Estos objetos y más, son parte de le exhibición temporal actual en la Media Luna del Lobby del MNA.

  • CO1
    El carnaval está vinculado con el calendario agrario, es la fiesta de la regeneración del paisaje natural y emblema de ciclo de cultivo del maíz de la” época de secas”, en contraposición con el culto de los muertos que cierra el ciclo de la temporada del maíz de la “época de lluvias”. En esta imagen se recrea la organización y el proceso festivo del carnaval otomí en Ixhuatlán de Madero, Veracruz, México  Óleo sobre tela 1.40 X1.0 m
    Fotografía: Archivo Digital MNA.
  • CO2
    Máscara de carnaval
    Tallada en madera con cornamenta de venado.
    42.4 cm

    Fotografía: Archivo Digital MNA.
  • CO3
    Mascara de Viejo Tallada en madera con decoraciones de pinturas industriales.
    Pantepec, Puebla, México.
    21 X 15 cm

    Fotografía: Archivo Digital MNA.
  • CO4
    Comanche Máscara de madera tallada en de pemuche (Erithrina Americana), decorada con espejos, esmaltes industriales y plumas de guajolote. Ixhuatlán de Madero, Veracruz, México.
    56 X 36 cm

    Fotografía: Archivo Digital MNA.
  • CO5
    Diablo, señor de la tierra
    Tallada en madera de cedro. Ixhuatlán de Madero, Veracruz, México.
    29 X 19 cm

    Fotografía: Archivo Digital MNA.
  • CO6
    Máscara de carnaval
    Tallada en madera y decoración con pintura.
    Tenango de Doria, Hidalgo, México.
    19 X 15 cm

    Fotografía: Archivo Digital MNA.
  • CO7
    Máscara de carnaval
    Mascara tallada en madera de una señora.
    23.0 X 17.5 cm

    Fotografía: Archivo Digital MNA.
  • CO8
    Máscara de carnaval
    Tallada en madera y decoración con pintura.
    Tenango de Doria, Hidalgo, México.
    16 X 19 cm

    Fotografía: Archivo Digital MNA.
  • CO9
    Máscara de carnaval
    Tallada en madera y decoración con pintura.
    San Lorenzo Achiotepec, Hidalgo, México.
    18 X 20 cm

    Fotografía: Archivo Digital MNA.
  • CO10
    Máscara de carnaval
    Tallada en madera.
    22.0 X 17.5 cm

    Fotografía: Archivo Digital MNA.