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TATEWARÍ DIOS DEL FUEGO
MITO DE LA
Se trata de una figura que representa el viejo dios del fuego que, entre los huicholes, se conoce como Nuestro Abuelo, Tatewarí. Según la mitología huichola, el elemento ígneo apareció originalmente como una lluvia de chispas (huichol: na+) u otro tipo de incendio no controlado el cual tuvo que ser confinado a una fogata. En muchas versiones esto sucede "tumbándolo" con un flechazo que, por lo general, le dispara el "joven estrella", Xurawe Tamai.
Escultura del dios del fuego
La siguiente narración, recogida por el antropólogo Konrad Theodor Preuss es un buen ejemplo de estos mitos: "En el mundo inferior, "los que han nacido" nacieron cuando todavía era de noche. Entonces, "los que saben", cuando nacieron, dijeron: -¿Qué haremos para tener luz en nuestro mundo? Primero nació la luna, su abuela, y tenía luz; pero ella los engañaba. Ocurrió que en la noche se produjo un ardor en medio de las rocas rojas y azules y una luz surgió de allí, desapareció, brilló de nuevo y luego se apagó. Los Kakauiyárite (dioses) la vieron y dijeron: Qué pasó en medio de las rocas? Vayamos a ver. Uno de ellos se levantó y fue hasta la orilla del barranco para ver qué pasaba. En el fondo del peñasco, un hombre viejo estaba acostado; era una roca azul de aspecto horrible al contemplarla. Tenía sus flechas, una pulsera, sandalias y un bastón emplumado del que emanaba una luz brillante. Al ver esto, la persona se lo contó a sus padres y los Kakauyarite dijeron: -¿Cómo haremos para verlo de cerca? Los Tsaurixite, "los que saben", dijeron: -Vamos a dispararle una flecha. Le arrojaron pequeñas serpientes que fallaron el blanco y cayeron, sin resultado alguno. Entonces Xuravetámai ("el niño de la estrella") dijo: -Miren, padres míos, voy a pararme en el pequeño peñón que está arriba de él.-Y entonces se puso allí, apuntó bien y disparó su flecha, que cayó en la roca azul y la tumbó. Salió mucho humo. El anciano rodó cuesta abajo, por donde las piedras azules y rojas estaban regadas. Otras personas lo levantaron, eran los venados del Sur y del Norte. Lo nombraron su abuelo y lo colocaron en sillas de madera de huisache, de upa y de ocote [los tipos de leña que se usan para las fogatas]. Lo dejaron descansar y él brilló. En la noche brilló con tal resplandor que todos los Kakauyarite presentes podían mirarse mutuamente y reconocerse. -Nuestro abuelo nació." (Versión documentada por K. Th. Preuss en 1906)
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| Última actualización el Miércoles, 04 de Enero de 2012 20:05 | |




